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Por momentos parece que no voy a ningún lugar y no sé por dónde seguir, todo tiene ese aire de inseguridad y me desespera. Seguro tengo que seguir, seguir hasta que la vida me borre la sonrisa y mi cuerpo comience a podrirse o lo conviertan en cenizas. No hay tiempo para descansar, porque en este lugar estamos cerca del recuerdo de todas las cosas que hemos hecho y muy cerca de que alguien venga y nos arrebate esa tranquilidad que tantas veces hemos deseado.

Me dicen que me andan buscando, pero que aún no es tiempo de correr, me dicen que estan cerca, que ellos no van a matar, y yo les digo que los que me quieren matar a veces vienen y me venden tiempo, como si tuviera un reloj programable y solo ellos lo pudieran manipular. Me dicen que me andan buscando, que me ande con cuidado y yo pienso me van a matar, pero esta noche no pues los perros estan tranquilos, no ladran y sino lo hacen la muerte no puede salir

La libertad obtenida me ha causado breves transtornos. Ya había olvidado lo que era dormir de noche, ahora lo intento, creo que voy aprender, pero lo más extraño de todo es que no se muy bien que voy hacer con ella.

Parece que a partir de esta noche he adquirido mi libertad.

Yo no soy así

Sus pensamientos se habían alejado de sus deseos, lo había hecho porque estaba segura de que lo perdería todo, incluso estaba dispuesta a seguir soportando  insultos y uno que otro golpe; la culpa la tenía él que era superior a cualquier idea de otra persona o eso es lo que ella creía.

Es muy extraño, pasear por los pasillos del hospital y respirar ese aire de soledad y vacio, es tan extraño que me siento enfermo, un día tras otro de aquí hasta lo que dure la eternidad de tu silencio, que es lo mismo que tus caprichos.

Yo no quería mirarle las tetas, pero era lo único que destacaba de ella. Me dijeron que el cabrón que se la estaba tirando tenía tuberculosis desde hace una semana, me dijeron que ella era aficionada a no bañarse y que últimamente se la chupaba a cualquiera, también me dijeron que estaba dispuesta a morir de amor. ¡No!, no era por mi abandono, sino porque una mañana descubrió que se le estaban secando las tetas y estas se estaban cayendo, ya no tenían ni la misma fuerza ni la misma voluntad. Su deseo por dejarse morir se acabo en cuanto se entero de que el cabrón que se la estaba tirando, tenía tuberculosis. Ella corrió como loca al servicio de Rx y solicitó un estudio de inmediato, yo no tenía ganas de discutir, ni de hacerla de segundón, le tome la radiografía y le dije que era evidente que estaba muy mal y que se la cargaría la chingada, fue entonces cuando ella me dijo: antes de morir quiero que lo hagamos una vez más, no importa si tengo que taparme la boca o me pongo de espaldas, es más no me importa nada si lo hacemos una vez más, desde luego le dije que no, yo estaba inmerso en un nuevo infierno y por ningún motivo deseaba contaminar mi relación. Desde luego que ella no estaba enferma. Le dije que lo único que podía hacer por ella, era invitarla a vernos, a mi nueva pareja y a mí mientras lo hacíamos, a lo que ella agrego; solo si me miras las tetas.

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