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Por la noche nos quitaron la luz. Se podían ver con claridad los rayos. Las calles a oscuras parecían sacadas de un cuento de terror, en la mente de muchos la palabra preferida era: apocalipsis. Un cuerpo y luego otro y otro, en una interminable suma de cuerpos, se fueron marchando sin volver a ver la claridad, lo último tal vez un destello y el olor a carne quemada, su despedida entre gritos de no me maten y un fuerte miedo que hedía en el ambiente; meados, mierda, y sangre en el suelo que a oscuras parecía ser más negra.

Me envió un mensaje a mitad de la noche y yo sabía que era el momento de ir con ella. Había sido un día difícil y estaba por terminar con todos los preparativos de mi viaje a New York, tal vez no volvería a casa y comenzaría una nueva vida, si es que la vida se puede comenzar cada que uno lo desea. Me dijo que andaba desnuda y que recién terminaba su quehacer, que sus horarios se habían complicado, que de noche le costaba trabajo dormir y que tenía ganas de comerse un pastel. Yo tenía ganas de ella, pero decidí no salir, las cosas en las calles estaban muy feas, y de salir, estaría tentando a mi suerte y tal vez me lo lamentaría o ni siquiera eso. Así que fui desviando la plática, tan lejos como fuera posible, no deseaba hablarle de New York, ni de Udele, ni del gato que amaneció muerto en la puerta de la casa y mucho menos quería decirle que alguien con la sangre pesada, había colgado de los cables de la luz un pájaro, tal y como algunos cuelgan los tenis, lo habían aventado con una cuerda que en el otro extremo tenía una pequeña piedra. No le pude contar gran cosa, y solo le hable de mi maldito reflujo y de las ganas que tengo de hacer tantas cosas y de lo viejo que me estoy poniendo, después cerré el celular e intente dormir, desde luego que como todas las noche, no lo logre.

Solo escribo más y más, sin destino alguno, quizá lo hago porque muchas veces es la única forma de escapar de la rutina. Me gusta cuando las mujeres cruzan las piernas, cuando eso sucede yo dejo de escribir y lo que es peor me olvido de que existo o existe algo más importante, tal vez es una debilidad, una muy pequeña y que no tiene sentido expresar o tal vez es un sueño, eso debe ser un sueño.  El infierno es una burla, nunca esta cuando lo necesitas, no puedes pactar con nadie y Dios es otro egocéntrico que tiene las puertas cerradas y un gran letrero que dice: No molestar, hombre trabajando. Un escritor es un tipo que desea morir porque nada es cómo piensa, sueña o imagina, un escritor se encarga de mostrarle a todos que el camino más triste de la vida y escribe uno o dos libros a lo  largo de su vida y con eso cree que ha contribuido para que la humanidad sea mejor y el resto del mundo le está diciendo no eres muy bueno. Yo pienso en sus ojos, en sus brazos, en el perfume barato que ahora usa o ese color chillante de pintalabios que la hace ver como una puta, yo pienso en sus piernas y en el infierno que se desata cada vez que con su mirada me aniquila. Yo solo escribo más y más todos los días, pero aún no logro decir nada.

Inolvidable

Antes de cualquier cosa, tenía que saber cosas básicas de ella, su talla, su altura, sus gustos, sus deseos, sus sueños y sobre todo que siente cuando besa y cuando habla del amor, porque hablar del amor es una cosa que casi nunca sucede

¿Qué es un breve amor?, en esencia no lo sé. Tal vez Milan Kundera a las 3 de la mañana, sea la insinuación de un breve amor, pero todo mundo, al menos los que han leído; La insoportable levedad del ser, saben que ese es un amor eterno. Antes de New York, tuve una amante, o tal vez eran dos, pero la que dejo una huella profunda en mí, era una pequeña amante que de paso es escritora y me hacía creer que amaba a los gatos. Lo bueno de las amantes es que no tienes que decirles adiós, es algo breve, intenso y luego ya nada existe.

Mis labios eran torpes y solo querían estar en los de ella, los de ella se habían acostumbrado a negarse y no había forma de convencerles, incluso si les mentía me decían que no

Cinco de la mañana, hombre de aproximadamente 120 kg, 35 años de edad, es herido con arma blanca, consecuencias fatales: ninguna; Real Madrid 2, Málaga 1. Antes de pasar a quirófano dice; doctor yo me he portado bien, no molesto a nadie.

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