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Si no puedo ocultar lo que por ti siento, para qué nos sirve tanto poesía, para que nos sirven los secretos, para que nos sirven estos sueños

El tiempo

Le pregunte cuanto tiempo tardaría en llegar y ella me dijo que tardaría lo que fuera necesario, ni un minuto más. Me he pasado la vida huyendo. Todo empezó por un sueño. Una noche de hace unos cuantos años, recuerdo que aún vivía en mi micro ciudad, me desperté espantado, en el sueño un hombre que tenía un ojo verde y el otro marrón me había dicho que si me quedaba más tiempo en la ciudad lo iba a lamentar. Esa mañana salí muy temprano a la escuela y me encontré con se hombre en la parada del autobús y me dijo: no ignores los sueños, porque muchas veces son algo más que eso. En mi camino de huida, me encontré con ella y le dije que quería hacer el amor con ella a lo que me respondió que le parecía buena idea pero que tendría que esperar, y de inmediato le dije que para que esperar y ella respondió todo llega a su tiempo, no seas ansioso. Hace poco tiempo volvía a soñar con el hombre de los ojos raros, lo raro no estaba en el color de sus ojos sino en la profundidad de su mirada y en mis sueños, me dijo, que ya era hora de moverse, que el tiempo ya había llegado, pero estaba vez me dio un regalo: me regalo un verso, uno que nadie podría entender, y que estaba escrito en un idioma raro, me dijo que si era capaz de pronunciarlo en el momento exacto, eso significaría que mi tiempo habría llegado y que nunca más volveríamos a vernos y hasta hoy me sigo preguntando cuando será el momento exacto y lo único que puedo responder es que ya llegara ni un minuto más, ni un minuto menos, ya llegara.

Vida clandestina

Ella era gorda. No una gorda excesiva pero al fin y al cabo era gorda o gordita como le decían de cariño, tenía unos ojos hermosos que no parecían ser parte de ese cuerpo, había algo en ella que era equivocado, no estoy seguro si era su cuerpo o sus ojos o algo más. Me dolía verla así, quizá porque la conocí en otro tiempo, cuando la naturaleza aún no se equivocaba con ella, no puedo que decir que en ese tiempo fuera perfecta, es más no puedo decir muchas cosas, porque si lo hago, pienso que la estoy traicionando y me pongo nervioso y mi piel se eriza y entonces me mantengo alerta y comienzo hacer cosas que no debería hacer. Verla, es como verme fuera de ella, hay algo que no me permite expresarme, algo que me mantiene callado, con cierto celo, con cierto deseo reprimido y pienso que en realidad me domina que es algo que está en su naturaleza y es por eso que le huyo, que le tengo miedo y no cruzo palabra con ella, ni siquiera por teléfono. Supongo que aún me domina.

De nuevo el amor

Tenía un hijo. Desde entonces me sentí desnudo, como si no fuera suficiente con todas las cosas que habíamos vivido juntos, se me ocurrió lanzarme a los brazos de la chica que me había encontrado en la calle, el que me la encontrara en la calle no quería decir nada. Fueron los sueños, los malditos sueños y ese anillo que ella llevaba en su dedo meñique y que cambiaba de color , o fue tal vez el calor o la lluvia que se negaba a llegar. Nos vimos en la calle, yo estaba sentado en la banqueta y ella venía con un paraguas que usaba para calmar la furia del sol. Ella era aún una niña, a mí ya nadie me aguantaba, y tenía ese olor que desagradable así como la ropa ya mostraba las primeras manchas que suelen tener el atuendo de los viejos. Nos miramos y ella me sonrió, tal vez pensó que yo podría ayudarla, no se aún como o de que forma. Estar en la calle era algo inútil, pero si no salía a caminar las articulaciones me dolían y me ponía impaciente el resto del día. Le dije que era muy complicado todo, que yo no sabía quehacer desde que tenía un hijo y que estaba metido hasta el cuello de problemas. Tener un hijo no era lo peor me dijo ella, lo peor era quedarse sin sueños. Su mirada impaciente y sus labios que decían cosas que no alcanzaba a comprender, fue entonces que le dije si sabía leer los besos y ella me dijo: yo puedo leer tu suerte, tu futuro y todo lo que te haga falta. Al principio me asuste o eso es lo que quiero creer, lo cierto es que no deje de temblar hasta que mi cuerpo se dejo ir en el de ella.

Ella creía que le gustaban las mujeres , no solo las mujeres sino que además fueran bonitas, aunque el gran amor de su vida fue un general del ejército, que le había jurado quitarse la vida si ella se largaba con otro. Fue su amor por él, tan intenso que no fue capaz de conseguirse otro y pensó que lo mejor para ella y desde luego para que él siguiera con vida, buscar el amor en una mujer, al principio pensó que tendría que ser una mujer bonita, pero conforme paso el tiempo se dio cuenta que la belleza solo era algo inventando en su mente o en la mente de la gente que la rodeaba, así que le dio igual se consiguió el amor de una mujer fea o más o menos fea, que además tenía los mismos defectos que el general, es decir, le gustaba jugar a que era una mujer muy celosa y posesiva, le absorbía todo su tiempo y por las noches le penetraba con lo que tuviera en mano, porque a ella, siempre le había gustado que le penetraran, aunque a eso le llamaba hacer el amor. El que consiguiera el amor de ella, era para dejar abierta la posibilidad de que el general, un día de estos, quizá no estando tan viejo, decidiera regresar y continuar con ese amor que ahora tenía una gran pausa, mientras tanto, ella comenzó a engordar, todos los días un poco más y entre sus nervios y sus miedos, se atrevía a preguntar en silencio, ¿mi general está usted ahí?

Juraba que lo que yo sentía por ella era amor y jamás fue capaz de entender la realidad, me había enamorado era cierto, pero no de ella, ni de sus largas piernas o sus endurecidos pechitos, me habia enamorado de todos los imposibles donde ella no existía porque ella estaba perdidamente enamorada de mí y lo único que se le ocurría decirme era: pinche indio.

Otra historia

Me dice: que ya sabe cual es mi truco para escribir, lo hace despues de leer a un cabrón que escribe algo acerca de romper un cerdito, me halaga por una parte que crea que escribo un tanto como ese tipo que dice algo de extrañar a un tal Kissinger, lo cual no es cierto y estoy tan lejos de ello pero me agrada.

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