Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 31 enero 2016

Todo este puto dolor

Oigo incluso como pasan las balas a mi lado. De nada sirve el amor o la esperanza de vida, como tampoco importa si ya he escalado una montaña o no. Yo no nací para esto. Nací para vencer a la muerte hasta que ya este viejo. Mi tristeza es grande. Arriba o abajo, el aire se vuelve caliente y el ruido que no cesa, pasan horas y el ruido sigue y todos los sueños se vuelven humo y no dejo de preguntarme de forma egoísta, qué pasara con mis hijos si pierdo la vida y luego cuando lo pienso me pregunto que pasara conmigo si mis hijos pierden la vida, aunque eso va contra la naturaleza, pero acá ya estamos acostumbrados a ir contra la naturaleza que deberías inventar un nombre para los que se quedan sin sus hijos; y cuando pienso en todo eso las lágrimas me recorren y mi único deseo es que pase el tiempo y que mi tristeza nunca sea tan grande. No quiero tocar el suelo, solo porque algún cazador se le fue el tiro.

Read Full Post »

Ella dice que no le hable del amor

Ella dice que no, que no me va a decir te quiero, eso sobre todas las cosas no lo va a decir jamás, que no tiene sentido que le hable del amor, que no importa que en su tristeza, yo sea lo único que se le viene a la mente.
Algunas veces me saluda por las mañanas y mi mundo se extiende a muchos más kilómetros de esta ciudad llena de polvo y de autos viejos y de sueños rotos, y de tristezas, porque esta ciudad esta llena de tristezas.
Hablar de amor con ella, es hablarle a un pozo, todo es oscuro y las cosas se vuelven complejas y a veces peleamos y ella dice que me odia y que siente hambre y que solo desea comer y llorar.

Luego nos dejamos de hablar y ella se va borrando.

Ella dice que no y la veo alejarse, entonces en mi garganta se forma un nudo que no me deja pronunciar su nombre, mil veces no y después de eso: se desnuda, y llora cada vez que el placer la inunda y su cuerpo explota una y otra vez.

Read Full Post »

Dejarse ir

Le oí decir de nuevo mi nombre; quizá era la segunda vez en la noche que sus senos se endurecían en mis manos, deseaba tanto estar en ella, adentrarme cada vez más y temblar como cuando el frío te atrapa y tus dedos ya no se pueden mover, ella me inmovilizaba: tenerle era el instante más valioso, ese instante que uno le hace sentir que la vida a válido la pena vivirla. Que ella dijera mi nombre una vez más no era gran cosa, lo que me tenía encadenado a ella, era que no dejaba de mencionarme en sus pensamientos, por cierto ella nunca decía ¡Dios mío!.

Read Full Post »

Supongo que nos profanamos cada vez que nos mencionamos.

Me preguntas el por qué de muchas cosas; ni yo lo sé, esa es mi respuesta casi automática, nos inventamos alguna cosas, todas alrededor del amor y del sexo o alrededor del sexo y lo llamamos amor, parece que el orden tiene alguna importancia, pero fuimos cuidadosos de no dejar cabos sueltos o como se dice coloquial-mente, evitamos a los soplones. Yo me invente esa pasión hacia ti, por puro gusto, por creer que me encontraría con una historia y porque tenía hambre de ser infeliz, tú, no tengo idea de porque te inventaste todo esto, pero supongo que porque en realidad eres infeliz, aunque todo esto, no tiene sentido alguno y es tan triste no saber lo que hacemos con nuestras pasiones que ya tenían nombre: amantes, acaso no es genial, nombrarlas así.

Read Full Post »

Quiero estar en tus zapatos

Nos pusimos a jugar. Ella había descubierto la forma de engancharme y se sentía querida cada que le seguía su juego. Ella era vulnerable, engendraba criaturas lejanas del barro; le gustaba su rincón, se desnudaba, bailaba, y sus dedos no dejaban de textear o sextear que en ella son lo mismo. Me extrañaba cada principio de año, el resto del tiempo se olvidaba. El mundo en rotación me hacía sentir miedo, cada vuelta me ponía a pensar en la muerte y en esa forma tan azarosa con la que nos llega, a veces he llegado a pensar que no es cuestión de suerte, y es más bien un plan amañado, donde morir es el contrapeso de la felicidad. Ella se ponía a jugar conmigo y me juraba que no sentía nada, que estaba muy enojada, que bien me podría ir a la mierda, y yo, dentro de todo ese silencio convenido, le dije: enséñame algo que sea distinto, para creer que dentro de ti no estás ardiendo, enséñame una forma diferente de apagar tu calor.

Read Full Post »

La brevedad casi eterna

Su presencia me penetraba a diario, hasta el punto en que me hacía perder la razón, luego fui aprendiendo a que tendría que bastarme con mirar, que había cosas que no se debían hacer, aprendí como si aún fuera un chiquillo, aprendí gracias a la necesidad. Un día llegue a pensar que todo estaba perdido, no se aún cuanto razón tengo respecto a ese pensamiento, pero bajo ningún pretexto pienso creerme esa idea, porque hacerlo es negarme la posibilidad latente: de que mientras se tenga vida, se puede hacer lo que uno desea. Estoy llegando a lo más hondo de mí, cada día me sorprendo y he descubierto que mi interior está poblado de cosas que desconozco, pero es en ese interior donde suceden las cosas y también sucede el miedo y esas cosas que me devuelven la tranquilidad de estar vivo. No sé a que se debe todo esto, pero me gusta.

Read Full Post »

Nadie se ha perdido

Si no la buscaba de nuevo, la distancia entre ambos se abriría aún más, hasta ser tan grande, que ninguno de los dos nos podríamos encontrar (soy presuntuoso cuando creo que por buscarla, ya no abra entre los dos un abismo). Bajo ningún pretexto puedo decirle algunas palabras, mucho menos mencionarle el por qué este intento por acercarme de acercarme su vida, no tiene sentido decir cosas que parezcan inteligentes o tontas, tal vez baste con decir que se me bajo el coraje y que la vida sigue, tal vez no quiero perderme, porque perderme es perderla a ella y al mismo tiempo estar en un lugar desierto, con gritos y llantos que nadie sabe de dónde vienen. Nota mental: tal vez el calor entres sus piernas es la razón más poderosa de toda esta situación.

Read Full Post »

Older Posts »