Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 30 junio 2011

Nuestro el paraíso

Alberto García

Cualquier intento de salir, era una cita con la muerte. Aquello de vivir como si hoy fuera el último día, más que una filosofía, era una necesidad, sin embargo ella se transformaba a cada instante. Era incansable, podría jurar que disfrutaba todo lo que hacía. Ella había dejado de huir. Hacerlo era como aceptar que la vida no tenía más remedio que la muerte y el miedo, primero el miedo y luego la muerte. Se convirtió en alguien especial, en un ser esperado, ellos, los que decían ser los malos, sabían que morir entre sus piernas, era lo mejor que podía pasar en sus vidas. Era capaz de tomar el volante y manejar durante horas buscando, buscándolos, se podía introducir en sus nidos, en sus podridas guaridas y en cuanto los detectaba, sin importar las consecuencias, iba a su caza. Ella era toda una profesional. No importaba tener que soportar que le pusieran una pistola en la cabeza o soportar su fétido aliento, no importaba verlos en una condición deplorable, pues una vez que ellos estaban entre sus piernas, tenían que repetir la oración: vive el día de hoy como si fuera el último día de tu vida, vive el día de hoy como si fuera el último día de tu vida, vive el día de hoy como si fuera el último día de tu vida…

Ella no se podía usar ningún camuflaje, ni cambiar sus formas, no podría ni aunque quisiera salir huyendo de la ciudad y olvidarse de todo, de todos y de su amor perdido, no podría olvidarse del sufrimiento experimentado y cruzar al otro lado del río, no era solución, ni siquiera lo había pensado, su trabajo, el que en verdad amaba estaba de este lado, en esta frontera, en estos contornos. Ella no tenía necesidad de ser camaleónica, deseaba ser reconocida, acabar con ellos. Yo la amaba, no por sus caderas, ni por su piel aún joven, ni por esos besos que me extraviaban todas las noches. Yo la amaba porque era todo lo que un hombre puede soñar, incluso cuando dejo fluir sus instintos, no deje de amarla, pero mi cuerpo ya no respondía a su presencia, ni a sus caricias, yo era parte de otra historia y huía sin remedio de esa última morada, huía porque me negaba a permanecer en ese lugar. Ella era todo mi harem si es que existe la posibilidad de tener uno en estas tierras, ella era la mujer con la que deseaba vivir cuando lo hacía, ella era todas las amantes, no sé si tres o cuatro que siempre quise, pero no cualquier amante, ella era todas las amantes estables, que un hombre desea.

Ella se derramaba en cada hombre que entraba en los secretos de sus piernas y mientras lo hacía me buscaba en ellos, alguien se había quedado con mi historia, con lo que ello era, y su capacidad era única que en un segundo podías ver como la vida de estos casi hombres, que aún eran unos niños se escurrían entre sus manos, por supuesto que se lo merecían y para ellos las cosas eran diferentes, pues cualquier intento de salir, era una cita inminente con la muerte y su muerte era lo que nosotros, desde donde nos encontrábamos más disfrutamos. Ella era sólo mía y no tenía ganas de compartirla, en su piel quedo tatuada nuestra historia y la felicidad no tenía el ritmo de sus caderas, ni el sabor de sus efluvios, la felicidad era el cuerpo roto de otros, mientras se reconstruía el mío.

 

Un día ella se canso, dejo de salir a las calles, su cuerpo requería de una tregua, de un instante para dejar todos esos cuerpos en el pasado, fue a mi casa, la casa de ambos y se recostó en nuestro rincón preferido, y mientras se dormía yo la tome en mis brazos sin que ella pudiera sentirme. Tenía ganas de beberme su cansancio, de besarla eternamente, tenía ganas de que ella me pudiera escuchar.

 

Siempre que se levantaba me contaba sus sueños, todos eran raros. Ese día que ella regreso a casa, al despertar, me conto sus sueños. En el sueño, yo era una mujer que dormía con una víbora en la almohada y de mi cuerpo desnudo brotaban escorpiones que cubrían todo el entorno. Los hombres que me buscaban, encontraban entre mis piernas el dulce sabor de la muerte y no podían dejar de desearme: su sueño era poseerme, entrar en mí, encontrarme-nos en una carretera, bajarme del auto, ponerme una arma en la cabeza y decirme que hasta ese instante mi vida, que ojalá hubiera disfrutado de ella y que esa mañana al despertar en verdad hubiera pensado que hoy era el último, luego en mi resistencia por no morir, en ese forcejeo, ellos se excitaban, yo me resistía y de mi vagina emanaba un líquido venenoso, un líquido que aumentaba la sed en ellos y desde ese momento tenían necesidad de mí, hasta que la muerte los consumía, ellas terminaban por beber de mi vagina y su alma si es que aún poseían empezaba a secarse.

 

Ella guardo silencio. Me busco por toda la casa y entendió por primera en vez en todo este tiempo mi ausencia. Era momento de irse para siempre, de abandonar esta tierra maldita, era momento de olvidarse de todo, de buscar a escondidas de esos hombres que se decían llamar los malos, la última ocasión de un encuentro y en sus desnudes arrebatarles el aliento, era el momento de encontrarnos en el paraíso.

 

Read Full Post »

Una de las pocas en las que soy constante, más no disciplinado es el hecho de escribir a diario, no importa que o qué tanto, la situación es escribir y con ello fortalecer una habilidad, aunque no por hacerlo se transforma en habilidad, pero la constancia nos da esa virtud que viene de la mano de capacidad de hacer las cosas.

La situación hoy en día es que conforme pasan las horas, voy teniendo más pendientes, como si la responsabilidad hacia las cosas no hechas fuera algo acumulable, supongo que así debe ser, pero la verdad es que me espanta. He dejado de pensar en muchos de mis personajes, no porque sea algo cómodo, la verdad es que deshacerse de los personajes es algo de lo más incomodo. A veces quisiera que la gente que está en mi entorno fuera un personaje, trato de asociarlos a mis historias, pero nada, ellos no encajan en ninguno de los momentos y la verdad es que muchas de las veces intento que logren entrar en ese mundo que tengo reservado para mis creaciones, pero resulta imposible, hasta hoy siguen ganando los amigos o los conocidos de antes, sus personalidades son más fuertes, más interesantes, más dignos de toda historia en todo momento, supongo que es algo que bien de la mano de las personalidades de cada uno, pero no existe forma de entenderlo.

Cosas que escucho:

De niño, me decían, no te portes mal, no vayas lejos, no hagas travesuras, no seas malo con los demás; si te sigues portando mal, vienen los narco satánicos y te llevan.

La buena noticia es que dentro de unos días me liberare de algunas cosas que me roban el tiempo, la mala es que me he inventado otras que me robaran aún más tiempo. Quizá lo que necesito es que algo me absorba todo los momentos posibles y verme obligado a trabajar bajo presión. Quizá debería comprarme una peluca, para tener que jalarme…

 

Read Full Post »

Una de las cosas que por lo regular nos hacen pensar acerca del sentido de nuestras vidas: es lo que vamos haciendo por hacer lo que de ella queremos. En lo personal esas cosas no me preocupan o tentativamente no me preocupan o finjo que no me preocupa. El avance que he tenido en estos días con mis historias va de lento a casi lento e incluso a nada, lo cual me lleva a pensar que uno puede pasar con facilidad de promesa a caso perdido, el asunto este de las letras, es que uno debe de ser constante, levantarse temprano todos los días y escribir ya sea un relato, un cuento unas cuantas líneas de una historia general, como por ejemplo, historia general de las drogas, o la historia que a uno se le venga en gana, pero también se puede rescribir, el caso es seleccionar de manera efectiva lo que uno desea reescribir. El fin de semana pasado, se me ocurrió que podía reescribir a Roberto Bolaño, dicho así sin medir las consecuencias, parece una tarea de sentarse y reescribir y de paso claro buscar esos espacios donde uno pueda hacer sus contribuciones o creer que una frase o una idea escrita de tal o cual forma es lo mejor, es desde cualquier punto de vista es subjetivo, pero reescribir a Roberto Bolaño y sobre todo querer hacerlo con 2666, es un signo evidente, que uno sufre de demencia o que no tiene ni puta idea de lo que pretende, y no solo por las más de mil páginas, sino porque supone un esfuerzo inteligente la reescritura y el desmarañamiento de la historia. Si la idea solo fuera reescribir por reescribir el nombre del juego se llamaría transcribir y esa no es la idea. El caso en todo esto es que se me ocurren ideas en ese sentido, las de reescribir a mis autores favoritos y no quiero decir con ello, que todos sean escritores de largo aliento, pero en el fondo su estructura demanda un poco más de lo habitual al leer. Me pregunto cómo sería el día de hoy una novela escrita en medio de estos ambientes, escrita por León Tolstoi. Seguramente tendría grandeza, pero me gustaría leerla. Reescribir a Tolstoi, me parece una digna tarea de un aprendiz de novelista.

Cosas que leo.

Hace unos días leía la nota de un joven suicida: “me mato porque ya no puedo más. Luego te explico mis razones. La cartera esta bajo la cama”. Supongo que lo que él quería decir acerca de la cartera es que: la cartera esta-ba, bajo la cama.

Read Full Post »

Una de las cosas que más me preocupa es que pase el tiempo y nada de lo que he dicho que voy hacer, lo pueda lograr. Por otro lado las cosas así suelen ser, uno propone y de eso a lo que se logra un mundo de diferencia. Por hoy no tengo más remedio que seguir construyendo ese mundo que tanto deseo.

Ella quiere leer una historia que sea divertida, pero eso si que tenga mucha acción, si tiene un toque de romanticismo y pasión mucho mejor, si es posible que enganche desde la primera pagina, que no sea lenta, que le deje su mundo intacto, pero sobre todo que no le haga perder el tiempo, ella quiere leer algo que le motive y de paso desea que yo le recomiende dicha lectura. Le he dicho que para eso necesito conocerla un poco más y ella me dice, soy así, tal y como me vez, no escondo nada, mi esposo dice que soy transparente y yo me digo en silencio: yo no soy tu esposo, luego me vengo a casa pensando en algo que pueda leer y todo lo que a mí me gusta pueda ser una mala recomendación, quizá porque cada uno es un mundo diferente, sin importar que transparente o no se sea. ¿Y si alguien sugiere que recomendar como lectura?

Read Full Post »

Verano…

Para ser el primer domingo del verano, me habría gustado primero que nada levantarme tarde, lo más tarde posible, después irme a la playa, tirarme durante un largo rato en la arena seguramente sucia, beber cerveza como desquiciado, emborracharme como nunca, olvidarme de las cosas que tengo que hacer y mañana continuar con mi vida, pero lo primero es que no he podido dormir hasta tarde, ni siquiera asomaba el sol sus narices cuando yo estaba de pie, luego, eso de beber cerveza aunque esta bien, no es algo que acostumbre y lo de ir a la playa, no es complicado considerando que la tengo a unos cuantos kilómetros, pero no es buena idea la de quemarse y andar toda la semana con la piel irritada y sentir ese insoportable ardor cuando la ropa te roza, pero no es tan solo por la piel, ni por el olor que en estos días tiene la playa, ni por otras tantas cosas que no lo hago, es de forma simple, porque tengo que cumplir con ciertas obligaciones que me he venido inventando en los últimos meses, después de todo las obligaciones suelen ser, una parte importante de las cosas que se nos ocurre inventar.

Read Full Post »

Ayer fue un día complejo y espero que no se vuelva a repetir. Me gustan los días en los que tengo muchas cosas que hacer, pero sobre todo si esas cosas son las que yo me he inventado o deseo y no las cosas que se te imponen, ya sea para sobrevivir, para seguir o para inventarse situaciones que no son. Si fuera una persona exactamente normal, a estas horas ya estaría sufriendo los efectos de una intoxicación del tipo que fuera, aunque en mi caso la intoxicación es por hacer cosas que no me gustan del todo, pero que están inmersas en las cosas que me gustan.

Read Full Post »

Por momentos parece que mi mente estuviera inmersa en la rutina, por momentos parece que su inmovilidad es real, por momentos creo que me he metido en un laberinto que no lleva a un ningún lugar, sin embargo en cada pagina que abro, es entrar a la intimidad de otras vidas y cualquiera de esas vidas son todo menos rutinas y habitan en mi mente.

Read Full Post »

Older Posts »