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Posts Tagged ‘SOLEDAD’

De noche vienen estas ganas de escribir, el deseo de lo prohibido, las horas de trabajo, el silencio agobiante, los rezos, el partido de fútbol que no me gusta, estas ganas de llamarte, el sexo, sobre todas las cosas el sexo llega de noche, es escandaloso, alegre, sincero. De noche vienen los demonios y esta necesidad que a veces me parece intensa, de seguir vivo y con todo eso existen algunos que juran que no les gusta la noche. Mi gato la ama

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La frontera norte, una postal, más allá empieza el sueño americano, los billetes verdes, y uno de los estados más seguros del país vecino, allá es el fin de todas estas inseguridades, eso es lo uno creería mientras atraviesa de una ciudad a otra, con la música en silencio, y pendientes de cualquier cosa extraña, incluso parece que la temporada del año se ha puesto en nuestra contra y oscurece más temprano, se oye el ruido de las llantas al deslizarse sobre el pavimento y es estúpido sentirse así, dan ganas de cruzar al otro lado por aquello que es más seguro, pero en las bolsas no traemos las visas, así que nos resulta imposible cruzar y tenemos que seguir la ruta que hace unas horas nos parecía segura y después se volvió imposible, tenemos miedo pero somos expertos en ocultarlo, últimamente eso hacemos: ocultamos nuestros miedos.
Pasamos por el lugar donde la mañana anterior había sangre regada en el pavimento, tratamos de imaginar la escena de ayer, pero nos topamos con grandes pipas o camiones cisternas que transportan combustible e imagino de inmediato un encuentro armado y las imágenes Dantescas acuden a mí, pero es imposible que se dé un enfrentamiento, las cosas están calmadas, al menos por un momento y los camiones cisternas traen una leyenda entre tantas que dicen Nieto, son de la familia del presidente así que nadie las ataca y nadie las cuida, no hace falta.

Los habitantes de esta frontera tienen miedo en su mayoría por su imaginación y no por contacto directo con los enfrentamientos, de alguna forma son dichosos. Algunos te cuentan las historias que han vivido en directo, historias que forman parte de una novela, esa novela que ya se les ha instalado dentro y que nadie más puede escribir y que unos cuantos creen saber cómo es, quizá nos hace falta entender que es lo que pasa, tener contacto con esa cruda realidad para entender y entendernos, para saber que esto es un pequeño infierno. Nos hemos olvidado de eso, de la realidad y nos encerramos, porque eso nos dicen las autoridades y nos recetan una serie de recomendaciones para sobrevivir a los ataques de los mal llamados narcos, pues lo que mejor se adapta a ellos es el nombre de sicarios. Dentro de las recomendaciones las que sobrepasan mi realidad, están por ejemplo: si no tienes nada que hacer no salgas de tu casa; si vas a salir solo lleva el dinero necesario, deja en casa las tarjetas de crédito y todas tus cosas de valor; si tienes un arma no salgas con ella, pues te pueden confundir; si estas cerca de un enfrentamiento corre a esconderte y la más tierna de todas: si ves que alguien es llevado en contra de su voluntad, no digas nada, porque no sabemos si son de los buenos o los malos (supongo que se refieren a los que se los llevan o quizá a los que son levantados, la verdad es que es muy confuso).

Esta ciudad merece un elogio al desorden, empezando por sus autoridades.

Tenemos las manos atadas por la sangre, esa es nuestra realidad, supongo que para sobrevivir debemos rezarle al santo de nuestra devoción, el preferido debe ser Rigo Tovar, en esta ciudad se dice que Rigo es amor y en el amor se basa la fe de los pueblos y las personas para ser cada día mejores, además de que Rigo es de esta ciudad, así que tenemos que encomendarnos a él.

La felicidad tiene que ser otra cosa que una troca o un departamento, y desde luego otra cosa y no el sexo ni el dinero fácil, la felicidad tiene que ser más que un error, algo que no se corte con el impacto de una bala, la felicidad no es ese placer egoísta que viene manchado con su cuota de sangre, la eternidad no es lo que podemos tener en esta vida, es decir no es un bien material, ni el tener la vida de otros en sus manos y quitárselas deliberadamente.

Todos somos ciegos, nadie los ve venir ni andar por la ciudad, algunos alzan la voz para decirnos que los ven pasar por una calle u otra, nos alertan, pero nadie les hace frente, hacerles frente es poner una bala en tu cabeza y dejar de contar todas estas cosas, estamos ciegos porque así nos conviene; la alcaldesa prefiere decir que la mayoría de sus policías no están de servicio porque aún están en ese proceso de verificación para saber si son honestos y que nada podemos hacer que no se a rezar, claro que acá tenemos a Rigo, después de todo Rigo es amor. Los que sufren alguna perdida, no tiene otra opción que llorar y rogar para que ya no se les muera nadie más.

El sicario era un niño que le gustaba salir por las noches y jugaba al fútbol soñaba con ser campeón del mundo, pero eso no le alcanzaba para tener lo que otros tenían y se canso y decidió que era el momento de hacer un cambio y tenerlo todo, se puso piel de tigre y no le interesaba esperar por nada, como tampoco trabajar para que ese cambio pudiera darse, el sicario escogió la vía corta, la vía de la sangre y el olor a pólvora mezclado con el del sudor y supongo que eso lo hace feliz.

Miedo, ignorancia, deslumbramiento: esto se llama así, esta mujer puede ser tuya, esta frontera una postal de la realidad antes de cruzar a esas tierras donde el sueño americano es posible, esta frontera manchada de sangre; esta frontera es la vida sigue metiendo al miedo en nuestra cama.

Más de una vez he visto cuerpos heridos, cuerpos tendidos después del último aliento, manos que no volverán a tocar unos senos y esas mujeres que aún no tienen ni veinte años quedarse viudas y sus hijos huérfanos, hijos que caen en un silencio terrible y desean tener un arma para ser iguales a su papá, vida en corto, vida exprés, vida vivida a todo lo que da.

A veces me gana un silencio terrible y tengo ganas de llorar.

He llegado aceptar el desorden, se que la eternidad no requiere de un cuerpo, que el placer es una situación egoísta y que jamás voy a comprender del todo porque estos hombres, estos sicarios se sienten orgullosos de lo que hacen, según yo, ponen en riesgos a sus hijos, a su amantes, a sus mujeres, a su padres, y cuando los otros, los que son del bando contrario, los identifican, acaban con todos para evitar venganzas en el futuro, no se si existe algo más triste que esa paz que no tenemos, pero nos vamos conformando con esa inmovilidad, aunque en ocasiones salimos a la calle y nos olvidamos que tenemos miedo y por un pequeño espacio vivimos.

Un sicario quizá pueda pensar así: mi vida es más que la vida de los demás y deliberadamente nos disparan si nos ven en las calles.

A veces quiero salir en las noches, pero pienso que no vale la pena, sobre todo porque mi alma no es pequeña y porque aún tengo muchas cosas por hacer. Miedo. Nadie dijo miedo, esta es una ciudad en donde no existe una próxima vez. Es aquí donde existe un pequeño infierno por si alguien lo quiere conocer, aunque los que acá vivimos ya nos acostumbramos a esta historia gracias a nuestra imaginación y no nos hace falta el contacto directo, no nos importa que una bala nos pase rozando, pensamos en que nada está ocurriendo y dejamos las cosas de ese tamaño, del tamaño de una novela.

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Siempre me dolía escuchar a Laura, no es que ella fuera una quejumbrosa, sino que me veía a los ojos y era tan intensa y profunda su mirada que terminaba por llenarme de nostalgia. Tal vez ella me recordaba algunas noches en Barcelona, cuando beber tequila estaba prohibido por lo caro y no por lo escaso y el mezcal era algo casi imposible de conseguir al menos el que a mí me gusta. Me dolió cuando ella me dijo que tenía novio. Nos conocimos cualquier mañana, no puedo precisar cuál de todas, pero seguro hacía frío, pues yo me pongo sentimental cuando hace frío y me enamoro con facilidad. Le tendí la mano y le dije que sentía algo así como un gusto, pero que me gustaría más saludarla de beso, que eso me haría muy feliz. Esa primera vez ella insistió en aferrarse a mi mano y sonreír. Yo estaba enamorado de la ausencia de Barcelona en mi vida y no es que me hubiera ido tan mal, la verdad es que no me fue nada mal, pero a veces las cosas no salen como uno quiere. La Ana que yo recuerdo la conocí en mi departamento junto a la playa, me gustaba tanto, pero ella siempre estaba drogada o eso es lo que recuerdo, también recuerdo la primera vez que la vi desnuda en la playa, al parecer en esas playas la gente se puede desnudar sin sufrir susto alguno, pero no es algo que yo me atrevería hacer con facilidad, eso es lo que ahora supongo aunque en aquella época seguro lo habría hecho.

La Ana que yo conozco, no es igual a la Ana que vi hace unos días en la pantalla del cine, la Ana de ahora está muy repuesta.

Nunca había pensado en la posibilidad de suicidarme. Había pensado que de aprender inglés, podría irme a New York y tomar clases en la escuela de creación literaria, no para aprender a escribir, sino para aprender cómo llevar a cabo ese magnífico romance que Laura ofrecía con su sonrisa a todos, menos a mí, aunque para el amor uno no va a escuelas de escritores, pero es a la única escuela que me interesaba ir. Tonterías. A veces creo que la sonrisa de Laura es porque sabe todas las pasiones que despierta en mí. Una de las cosas por las que me gusta escribir es porque en ellas puedo hacer de mi vida lo que me venga en gana y porque cuando lo hago todas son mías, no importa lo que digan mis amigos o lo que otras personas quieran, ni siquiera me importa lo que ellas piensen. Se lo dije a Laura y me dijo: que si yo estaba dispuesta a mantenerla, ella estaba dispuesta a considerarme su amigo y a mi esa idea me pareció un poco extraña, pues yo en ese instante solo pensaba en ella como una más de mis amantes, si es que alguna vez había tenido amantes o si es que existía alguna lista donde se van añadiendo a las amantes para poder decir que tenía un más.

Le pregunté a Laura que día era hoy y que iba hacer una vez que cambiara el horario, esa costumbre que tengo de preguntar por esas cosas, yo tenía ganas de confundir los domingos con los lunes, y así no trabajar por la noches, por desgracia el cambio de horario me obligaba a trabajar una hora más a la acostumbrado y cuando uno es asalariado no es nada divertido trabajar de gratis, pero las cosas así estaban y yo no podría hacer nada o casi nada, si es que el lamento cuenta cómo hacer algo. Imagino su piel suave, tibia, lisa, imagino la herida de su piel que le ha quedado después de la cirugía y las horas que tiene que pasar en terapia, la imagino fumando un cigarro y saliendo a caminar porque desea tanto esa vida que me parece tan alejada, tan mágica y distante, como suelen ser todas las vidas cuando uno cree estar enamorado. Yo sospechaba no estar enamorado pero pensaba en lo cruel que resultaba oír su nombre en la voz de otro y los gemidos de ella en el cuerpo de otro y su vida en la vida de otro, no tenía sentido el ponerse así, pero a mí gustaba hacerlo, sobre todo cuando escribía de ella, de ellas, de todas. Todas son mías, no me cansa repetirlo.

En otros tiempos me habría pegado un balazo para salvarme de mi infierno particular, pero hoy en día ni siquiera eso tiene sentido, resulta tan común.

El departamento en Barcelona era lo que yo necesitaba, no era un lugar pequeño y debo decir que constituía un lujo rentarse un espacio en un lugar así, la mayoría rentaba espacios de dos por dos metros al interior de viejas casas en el centro y en esos espacios juraban ser felices. No era mi mejor momento, yo estaba quebrado por mi mala administración y Ana estaba quebrada por su consumo de drogas, pero ella tenía dinero y podría ayudarme a solventar mis gastos, sin embargo yo no me atreví a enamorarla, pensé que para ella eso sería un suicidio y yo nunca aprendí a soportar los orgasmos fingidos. Ana se presento en la puerta de un bar, donde yo trataba de beber algo decente y que no fuera whisky. Hacía muchos días que no llovía y sin embargo Ana traía la ropa pegada a la piel, la geometría perfecta en ese punto su cuerpo dibujaba cada uno de los tres lados, todos iguales y al centro se adivinaba una tempestad. Al verla entrar me quede callado, pero un mexicano reconoce a otro mexicano entre la multitud. Así que ella fue hasta mí y me dijo que le invitara un trago, pese a no tener prácticamente dinero, se lo invite. Más tarde nos fuimos al departamento en la playa, el departamento que yo rentaba y ella aprovecho el tiempo para drogarse lo suficiente y no despertar sino un par de días después. Yo estaba espantado mientras ella dormía a gusto. Tiempo después pensé que aquella aventura fue un sueño, un buen sueño y que nada de esto había sucedido nunca. Lo que no tenía claro es si ya había despertado.

Yo tenía ganas de huir del mundo a través de la ranura de tu cuerpo meterme en ti y no salir jamás.

Laura era perfecta, no sé si era una mujer hermosa, pero si era perfecta. Ella me pregunto si yo era casado, aunque lo sabía desde el principio, yo no podía creer que ella no estuviera casada y mucho menos que aún no tuviera hijos. Ella vivía con sus papas y tenía un vecino que fumaba marihuana y tomaba un alcohol tan barato que bien podría estar ciego en este instante. Ella me dijo que no le importaba lo que hacía su vecino, que cada quien su vida y que nos tenemos que respetar, yo quería morderle sus labios o acariciarle la cicatriz de la cirugía a la que había sido sometida, pero a ella no le importaba otra cosa que recuperarse y seguir con lo que más le gustaba en esta vida y que por cierto no era yo. Quizá no podría oír su actitud flexible de gemir. A mí me llenaba de sorpresa su vida, pero así son los inicios, cualquier cosa nos llena de sorpresa y nos parece que nadie más las puede hacer, con el tiempo nos damos cuenta que no son otra cosa que algo que tiene que ver con la rutina. La ocasión era perfecta para fugarme una vez de estas cosas que hago a diario y para olvidarme de María, aunque todos sabemos que ella no se llamaba María como tampoco era una actriz o un personaje interesante en la obra de teatro, pero sobre todas las cosas aquella María ni era hermosa, ni me gustaba tanto y casi estoy seguro que era mi peor error o ese capricho que no lleva a nada. María era contabilizar el número de veces que tienes que entrar y salir para lograr sacar de ella un leve gemido, una muestra de simpatía, un orgasmo apenas impregnado en los olores que suelen recorrer su cuerpo, como si estuviera transpirando lo que yo sentía por ella. Transpiraba el dulce olor del orgasmo y el agrio sabor de sus efluvios.

Pensé en escribir acerca de Laura sin llamar la atención, pensé en refugiarme en esta necesidad de que ella me atrape entre sus piernas y que sus labios cuando sonrían sea porque yo la he hecho feliz y que no esté demasiado callada, que este divertida, pero fuera de esta realidad que me invento cada que escribo, no tenía muchas cosas para contar y tendría que construir un mundo complejo, un mundo donde estos sueños puedan domar los deseos de la realidad, donde lo crudo de la vida suele ser un golpe devastador que no nos da oportunidad de nada, mucho menos de soñar y donde escribir es un lujo cuando no se tiene claro que es lo que se desea. Me senté a esperar, el reloj parecía haberse detenido, pero esa noche el cambio de horario retrasaría el amanecer y yo no volvería a encontrarme con Laura nunca más.

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Pase varias noches sin poder dormir, me quedaba pensando que quizá nos volveríamos a encontrar y no es que no pudiera vivir sin ti, la verdad es que lo que no quería era vivir en medio de esa incertidumbre que te regala un adiós mediante un mensaje de texto, como si tú y yo nos hubiéramos deshumanizados. Mientras que en todo el país se hablaba del fracaso de la selección de fútbol, yo intentaba ganarle al destino tus favores sexuales en una mano de póker. Hoy se que lo que deseaba eran tus favores sexuales, pero en su momento habría jurado que se trataba de amor y habría muerto en el intento de tenerlo siempre. Yo no sé nada de fútbol y mucho menos de jugar póker, pero cuando uno se siente perdido es capaz de hacer todo tipo de tratos, incluso llegue a pactar con Dios y debe mencionar que no creo en su existencia, y si ese Dios tuyo no quería hacer pactos, me quedaba aún el Diablo, aunque con eso me contradecía cada vez que lo pensaba. La peloncita no había dejado de esforzarse, seguramente deseaba tenerme de nuevo entre sus piernas, pero yo estaba seguro que todo aquello fue una falsa situación, pues ella en realidad no me deseaba y lo único que encontraba de placer era el hacerte daño, si es que a ti se te puede hacer daño de alguna manera, a veces pienso que eres tan mala que no hay nada que pueda lastimarte. La peloncita era blanca y lesbiana, pero gustaba de los hombres, quizá porque pensaba en hacerlos sufrir de placer mientras sus dedos se deslizaban por el único canal existente entre las piernas de ellos, los hombres. Me acordaba tanto de ti, del olor a sexo que inundaba mi memoria, del mensaje que me enviaste, alertándome que él lo sabía todo y que yo corría un peligro grave, pues estaba tan enojado que seguro esa misma noche mandaría un comando armado para sacarme de mi casa y cobrármela caro el haber dormido contigo. Pensé: una muñeca más de la mafia, pero no era así, tú solo querías salvarte, asegurarte que todo lo que él te daba no lo fueras a perder, ya sabes: el móvil, el mandado de todos los lunes y una pizca de sueño en donde tú te veías fuera de esta ciudad una vez que él tuviera que salir a estudiar, eso desde luego si él pasaba ese examen que fue a presentar hace más de un mes y que a la larga significo que tú perdieras el trabajo, pero nada de eso importaba si al final el premio sería estar con él, no importaba cuanto tiempo pudieras estar con él, sino estar con él, porque según tú, te habías enamorado aunque desde luego no creías en el amor. Al final, la misma historia de siempre y tú tendrías que tener que volver a empezar con los sueños. Tonterías.

Él se moría de celos y la sola posibilidad de que alguien más pudiera estar contigo lo volvía loco.

Todos los hombres que se te acercaban solo querían coger, nada de hacerte el amor, ellos querían sexo; nadie tiene duda de ello. Yo era el único que quería ser escuchado. Quizá por esa necesidad de coger contigo. Todos los que se te acercan son casados y nadie piensa en ir más lejos, aunque muchas veces te mientan para poder obtener lo que desean y si la mentira es recurrente es porque no te quieren perder de buenas a primeras o porque la única forma que tienen de permitirse que no estés con ellos, es cuando ellos estén lejos de ti, la distancia es lo único que los puede salvar de no sentir el calor de tu cuerpo y no perderse en ese olor a sexo que despides a cada paso. Ellos necesitan de tu cuerpo a cada noche, él más que nadie. Yo solo deseaba ser escuchado, el sexo era un pretexto y sin embargo termine atrapado en el, pero no me di cuenta como te dije antes, sino mucho tiempo después.

Cuando él esté lejos, tendrá desconfianza en todo momento, estará en el lugar que ahora estoy y pondrá la cara contra la pared una y otra vez, como suelen hacer los débiles. Solo entonces se la voy a cobrar caro. Yo no mandare un comando armado a buscarlo, tu seguirás inundando mi cuerpo con tu olor a sexo y el máximo placer vendrá de la mano de que podré hablarte todo el tiempo, aunque tú no tengas nada de qué hablar y tu inteligencia que durante mucho tiempo pensé que era de lo mejor, quede al descubierto como lo que en realidad es y eres.

Tus historias serán siempre invisibles, no importa a quien le cuentes o como lo cuentes, no importa que pongas fotos en alguna de tantas redes sociales. Los casado seguirán viniendo a ti, pero nadie se quitara el anillo para ofrecerte otra vida. No te buscan por tu sexo, en casa lo tienen, no te buscan porque seas la mejor o por la fama que te fuiste creando, te buscan porque eres la mujer que se somete a sus caprichos o deseos sexuales más perversos y porque te pueden dañar sin que reclames o digas algo, te buscan porque ofreces eso que nadie les ofrece en sus casas: la rebeldía, la pasión de seguir con sus esposas y una muestra de lo importante que suele ser la fidelidad. Contigo no tienen necesidad de no fingir un orgasmo, pues no les importa y mientras tanto tú te crees las historias que te cuentan, cuando te sería más fácil mentir que creerte todo eso que te dicen, pero tú ya no tienes salvación alguna.

Me he encerrado en las últimas semanas. Mi cuarto tiene ese olor a mí, el tuyo se ha perdido.

Últimamente la lluvia amenaza todos los días. Me gusta este clima, en donde no se siente mucho calor y el frío es una amenaza constante. No he leído mucho y extraño a unos cuantos amigos. A veces me dan ganas de caminar a altas horas de la noche, hacerlo solo, desvelarme para al otro día caer rendido en un sueño que me tenga sin el control de mi cuerpo, no intento convertirme en polvo. En la calle después de media noche te encuentras con los que no pueden dormir, pero también con los que no dejan de trabajar, porque piensan que el tiempo es dinero y que la oscuridad esconde la violencia y la impunidad a la perfección, cuando me encuentro con ellos escondo la cabeza y cambio de dirección, no les tengo miedo, lo que me preocupa es reconocerme en alguno de ellos y seguir el mismo camino.

Una vez conocí a una chica que contaba que durante muchos años había trabajado como prostituta, pero que desde que las cosas se pusieron feas, ella se convirtió en sicario. Había matado a más de cien y no siempre a balazos. Sentí miedo, pero la curiosidad fue más poderosa, le pregunte que de seguir siendo puta, cuando valdría su calor por una noche. Me dijo que si solo era sexo con mil me alcanzaba, pero como siempre sucedía que una vez que estabas con ella no la querías dejar, más valdría tener muchos miles ahorrados para unos cuantas noches y que una vez que mi dinero fuera todo de ella, necesitaría ayuda para desintoxicarme y poderla olvidar, que esa era otra forma que ella tenía para matar, sentí deseos de corromperla de su actividad de sicario, al mismo tiempo que sentí miedo. Había matado por primera vez porque habían abusado de ella. No solo lo mato sino que lo hizo desangrar por el culo, le había metido una botella rota. Sintió placer y por eso se consiguió un trabajo donde pudiera matar y que le pagaran por eso. Yo pensé que todo eso era una gran mentira. Destruir siempre es más fácil que crear pensé. Tal vez lo que ella decía era verdad pero al verla, al ver su boca, su cuerpo, sus manos tan finas, todo me parecía imposible, ella tan femenina y la violencia tan áspera, tosca, humillante.

Había decido olvidarme de todo, no de todos. Fugarme de lo que soy.

No tenía miedo, o no sé si lo que sentía era miedo, esta ciudad desde siempre me había quedado chica, sin embargo había algo en ella que me mantenía con los pies pegados y no lograba desprenderme de ese potencial embrujo, tal vez era la muerte que nos acechaba a todos sin control alguno, tal vez todo era porque este fue el único lugar que me regalo cierta tranquilidad en los tiempos en los que yo estaba huyendo, aún estoy huyendo, pero ahora me tomo la vida con más calma, quizá porque nadie o casi nadie sabe lo que escondo ni la verdadera historia de lo que he vivido. No puedo decir que me he reformado, no puedo decir que muchas cosas son parte de ese pasado, es imposible dejar de sentir placer por lo que nos gusta y yo cada día extraño más a ese demonio que me incitaba a dar malos pasos. No me arrepiento de estar aquí, lo confieso.

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Pasaba mucho tiempo en mi habitación tratando de escribir una historia. Ese era el momento oportuno, al menos eso era lo que yo creía. Había tenido todo tipo de relaciones, me había incluso creído la posibilidad de ser famoso para fin de año, como si la fama fuera una liebre que salta a la primera oportunidad, pero nadie estaba en realidad enterado porque es que lo estaba haciendo. Es quizá muy fácil saber porque se hacen algunas cosas, pero cuando hablamos de escribir las cosas se complican y es sino imposible si muy complejo el saberlo. Así que me había pasado horas y horas en mi habitación tratando de escribir aquella historia que terminaría en el cesto de la basura y unos años después no tendría nada, a no ser que cuenten las arrugas y las pocas canas donde aún quedan algunos cabellos. Últimamente se me encogían los dedos de la mano y escribir se me estaba complicando. Desde luego que querer resolver los problemas económicos dedicándome a escribir era una tontería y nos es que nadie viva de escribir, sino que las posibilidades de hacer son muy pocas. Me había metido en problemas, pero hasta antes de hacerlo tenía muchos amigos, o eso era lo que yo creía y ellos me decían que podría contar siempre con ellos, luego paso aquello; cuando eso paso, las cosas se pusieron muy mal, de la noche a la mañana todo cambio y pensé que alguno de mis amigos me podrían ayudar a salir del problema, pero ellos me dijeron que lo sentían mucho, que no podían hacer nada. Que sentían lastima por su incapacidad y que ya me las arreglaría. Así que no dije más y me encerré a escribir. Si aquello no hubiera pasado yo me habría encerrado de todas formas a escribir, solo que no me había detenido para hacerlo. Me despedí de todos, creo que de todos, deje esa vida que no me llevaba a ningún lado y me dije: sí, ya puedes empezar a escribir.

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¿Acaso sabes lo que es el silencio?
en ocasiones muerte y en otras miedo
casi nunca es un eco de tu alegría
el silencio es negro
es ruido apagado
es esta absurda melancolía
es un llamado a la muerte
es el vino con el que me acaricia el olvido

las palabras se suicidan, se agotan

el silencio llega
te acaricia
te invade

tú lloras mientras yo he callado,
al menos es lo que supongo
tú alimentas el miedo
hacia esa soledad que te espera
y yo estoy perdido
en ese lugar desconocido
ese lugar oscuro, apagado
melancólico y triste
tú te abrazas
y yo, yo solo siento frío

tú que debajo de las sabanas eres fuego
que gimes, que te quejas, que disfrutas
de tu cuerpo, tú que eres más suave que la noche
y más intensa que el olvido
tú que a la necesidad de este silencio
le pones un tiempo, un ultimátum
un hasta aquí, un hasta luego
y yo que voy danzando en el fuego

alguien nos atormenta con su inocencia
alguien nos dice que vamos arder en el fuego eterno
y yo los he perseguido siempre
a veces con una cuerda en el bolsillo
otras veces con un cuchillo en mano
que escondo entre mis atuendos
y mis sonidos que se han apagado
y mis ruidos que no me dicen
que hacemos

extraño el color y el sabor de la infancia
pero sobre extraño esos ruidos, esos gritos
esa inocencia que se quedando en
ese lugar que no existe, en ese lugar
invadido por la furia de mi sangre

¿y el cielo?
soledad, encierro, descuido,

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Ni con todo lo que gritas alcanzo a escucharte.

Si alguien me pregunta cómo empezó todo, la respuesta es que no tengo idea. Me llamo Carlos, podría ser  Antonio o simplemente Alberto, lo del nombre es lo de menos. Cuando murió mi abuelo, no estuvo tan mal, mucha gente lo acompaño al funeral y yo no estaba más en esa ciudad, en la que había crecido. Podría decir que ese día había empezado todo, pero te estaría mintiendo. Mi vida en algún momento quedo abierta, yo seguía corriendo, fui de un lugar a otro tratando de esconderme, no había motivo para hacerlo, me fui caminando, corriendo, en el vagón de un viejo tren que olía horrible, también use un autobús y más tarde un avión que me llevo a lugares insospechados. Es tal vez a lo que todos los hombres temen, lo que me ha hecho lo que soy y donde tal vez todo empezó. No puedo asegurarlo, eso sería mentir. Llegue a pensar que me quedaría solo y sin amigos, en ese momento mi vida se vino abajo y el frío me lamía mis brazos desnudos y vacíos.

Seguías gritando y por extraño que te parezca, solo lograba escucharte cuando hablabas quedito, como en un susurro.

Mi madre me dijo que no debía hacerlo con las primas, pero todas me gustaban, siempre una u otra tenían lo que yo quería, siempre una u otra lograba hacerme sentir bien y sobre todo no me dejaban solo. Pero besar a una prima es una ofensa a la familia y a la sociedad, eso me decían y luego empalmarse con ellas, eso equivalía a una larga y agónica muerte. El infierno. Lo que más me molestaba era sentirme perdido. Mis manos eran hermosas, torpes pero hermosas y después las fui dañando, se me ocurrió de la noche a la mañana llenarlas de cicatrices y ninguna de esas cicatrices tenía como objetivo quitarme la vida. Mis primas siempre me decían que tenía una mirada hermosa, que yo era un tipo muy feo, pero que mi mirada era tierna, eso a mí, poco me importaba, yo deseaba empalmarme con ellas.

Y no dejaste de gritar, incluso cuando la muerte te sorprendió, tú seguías gritando y sentí deseos de tantas cosas y solo fui capaz de besar tus labios en ese cuerpo muerto, quizá fue en ese instante cuando todo empezó.

La vida seguía corriendo. Yo. Nunca había publicado nada, al menos no en papel como era mi deseo, quería hacerlo, no para reunirme con otros escritores porque yo siempre he odiado esas reuniones donde algunos leen fragmentos de sus obras y se creen superiores y no se dan cuenta que esos momentos han dejado de ser escritores. Yo odiaba a los escritores que se la pasaban viajando o leyendo en todas les ferias de literatura con el único afán de vender sus obras, odiaba a los escritores que después de publicar una vez, ya nadie volvía a saber de ellos, los odiaba porque creían que escribir los sacaría de su pobreza y esa era otra mentira, quizá la más cruel de todas.

Durante mucho tiempo ella seguía gritando, reclamando por aquello que era suyo y que según yo le había robado en medio de un caudal de sangre.

Dolor.

Me había dicho que publicarían un relato mío, un libro experimental producto de un taller que pretendía hacer escritores. Si lo hubieran hecho, creo que habría dejado de escribir por lo menos doce años, aunque eso lo supongo. Deje de escribir por lo menos tres años y en todo ese tiempo me dedique a trabajar. Mis relatos no tenían sentido, yo no podría vivir de ellos y entonces me fui olvidando, por lo menos una gran temporada, también me olvido como fue que empezó todo, me olvide de las primas y de lo hermoso que eran mis manos, me olvide que nadie me mantendría si pretendía seguir escribiendo y me olvide que a mí no me gustaba el trabajo. Me olvide de seguir vivo.

Te fuiste en medio de mi silencio, te fuiste por todas ellas: dijiste que sea por-nostras. Entonces pensé que nada tenía sentido, que la gente debería volverse loca, asesinar o por lo menos empezar a suicidarse. Ese fue el final no el lugar por donde empezó todo.

La vida seguía de largo y yo sinceramente seguía sin saber quién soy, me cansaba de repetir un nombre, pero no solo somos nombres. Carlos eres Carlos, no lo olvides eres Carlos, pero también eres Alberto, Alberto y también eres silencio y aprendiz de escritor y eres amante y eres un sueño y eres el poema que aún no empieza y estas solo y estas acompañado y tienes frío y el frío te encoje el pene y te va helando el vientre y te hace ver desnudo ante los ojos de los demás. No existes. No hay un comienzo. No hay un final. Eres un ser imaginario que en este momento estas sucediendo en el sueño de otro, de alguien que se llama Carlos y de quien intentas apoderarte, eres un sueño que va a suceder en cuatro años y eres silencio y eres soledad y eres un mal presagio.

Ruido.

Alguien se ha cagado en mí, alguien se ha cagado encima. ¿Esto había pasado de veras alguna vez?

Ni con todo lo que gritas alcanzo a escucharte.

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Ella era una mujer que con tan solo sonreír se ponía más bella. Nos vimos por primera vez y sonrió. No sabría nunca quien era yo, ni yo habría visto su rostro, de no haber sido por aquel choque. Su cuerpo vibraba y ella sonreía. Un tipo que conducía ebrio se paso el alto y la embistió, su auto quedo inservible. Nunca he celebrado un choque pero estaba muy agradecido con este conductor. Con la fortuna y con ella. Vibraba todo su cuerpo, yo la sentí a través de sus pies, de sus tobillos, de sus piernas, de su vientre, de sus senos. Ella decía que no tenía sentido estar triste, sobre todo si viajas a altas velocidades. Volvió a sonreír. Su belleza era absoluta. Yo la sentí vibrar por su ingle, y una descarga eléctrica me recorrió. Yo habría sido su amante. Ella no dejaba de sonreír. Y luego vino el silencio. Solo la muerte podría callarla. Su sonrisa se perdió, solo la muerte violenta e inesperada podría hacerlo: inducirle el silencio.

La oportunidad perdida.

Si hubiera sido en otra circunstancia, si ella hubiera entendido con cuanta impaciencia la he esperado. Y yo, la tocaba desesperado. Entonces, si solo hubiéramos sido los dos, antes del choque. Si ella ahora fuera mi amante, la intimidad de nuestra piel, el uno en el otro nos arrojaría a la felicidad y la sonrisa de ella y este silencio y estas cosas no existirían. Todo es algo que no sabemos.

Deje de llorar, era momento de regresar a casa. Cheque la salida, cruce una mirada con una enfermera, luego vi el cuerpo de ella, sin esa corriente que la hacía vibrar, sin esa sonrisa que la hacía más bella.

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Que no te inquiete mi mundo, ni mis villanos que disparan,

pues a todos nos llega la tierra, el mañana, y los sueños,

que no te inquiete mi mundo, ni mis héroes que siempre ganan

en batallas fingidas, que no te trague el silencio, ni los orgasmos

en su cama, que no te inquiete el contratado firmado, ni el anillo

que dice que eres casada, ni el pan que a diario te llevas a la boca

ni la historia que he vivido con otra, con ella, con tu hermana.

Quítame la ropa, si quieres, quítame, el deseo de escribir,

de robarte el aire, de buscar en tus poros, de perderme en tus ganas,

quítame, la sonrisa repentina, la historia imposible, el deseo

de tu corazón, pero no me quites: tu mirada intensa, tu sonrisa divina,

tu movimiento de caderas y ese tu olor incendiario de pasión.

Que no te inquiete el cuerpo de otro y que mis villanos disparen.

Busquemos el punto de quiebra, si quieres, busquemos ahogar el silencio,

desgranar las horas, perdernos en nuestros cuerpos,

busquemos tu sonrisa, tu sangre en mi piel, las rosas olvidadas,

la tierra debajo de los pies, mis manos en tu espalda.

Quítame, si quieres, la noche, la luna, las calles andadas.

Niégame, si quieres, tu voz, tu mirada, tu historia,

la última noche juntos, el encanto de tus senos, mis manos por tu cuerpo,

niégame, si quieres, el reflejo en tus ojos, mis pasos en tus calles,

el aire que respiramos, el viaje en tren, tu boca en mi boca

el parpadeo de tus ojos, tu cadera intensa y el cobijo de tu cama,

pero no niegues esta historia, si quieres, este canto, esta noche,

esta vida, este sueño, este los dos en silencio, en ternura.

Busquemos en tus manos la noche, la luna, la lanza que atraviesa y mata.

Ríete, si quieres, juzga mi tristeza, mis sueños, mi vida anhelada,

ríete a todas horas, rompe el silencio y corrompe tus penas,

trágate el mundo, la primavera o el invierno; ríete de mi torpeza,

de mis manos en tu vientre o de mi boca en tu senos, ríete del amor

y de esta soledad sin sentido; ríete, si quieres: en silencio.

Ríete, si quieres, porque morir de risa es más hermoso que la luna.

1 DE FEBRERO 2012

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El cazador de sueños.

Hace unas noches tuve un sueño que en su momento podría ser de lo más normal, pero días después adquirió ese carácter tan común de lo que nos da por llamar raros. En el sueño un hombre peculiar, tanto por su estatura y su forma de caminar, seducía a mi chica. La idea de que alguien más la seduzca me tiene sin cuidado, ella me dice que digo todas esas cosas para poder tener permiso de hacer lo mismo, es decir, ser seducido o seducir a otras personas, en ocasiones le explico que la libertad emocional es tan necesaria como la libertad de respirar y, que si ella quiere por ejemplo: tener un amante, cómo diablos se lo impido, desde luego que todo lo que yo diga suele ser usado en mi contra, como quien dice “el que nada debe nada teme” y si te pones a dar explicaciones, es porque ya tienes cola que te pisen, aunque en este caso, aún no tengo cola por pisar y no he pensado en ello, quizá porque me vida es muy cómoda, tengo y puedo hacer todo lo que me gusta, traducción de nuevo por aquello de los malos entendido, tengo suficientes libros como para leer lo que hace falta para terminar el año, tengo tiempo para pretender escribir, lo que no tengo es una voluntaria que quiera encarnar el papel protagónico de mi historia. He pensado en alguna actriz importante, pero el caso es que ella quiera cooperar, sería algo muy interesante y divertido, pero me basta con que alguien sea quien sea, tenga ganas de seguir una vida doble, la propia y la de mi personaje.

Pues al hombre del sueño me lo encontré dos días después de haberlo soñado, es muy alto y uno podría creer que no logra ver el suelo que pisa por la dificultad con la que camina, este hombre llevaba en la mano un sobre porta radiografías. Me atrevo hablarle y le pregunto que fue lo que le sucedió, en el sueño el me dice que se había caído porque no encontraba el sueño, en el platica el me dice que se había caído porque no logra ver el suelo, que ha crecido tanto en los últimos meses que ya tiene miedo de lo que pueda pasar. Mi teoría es que no tiene buena vista y no importa sin ve más allá de sus narices, pero seguro que cuando se busca la pelusita en el ombligo, no la ve. En el sueño este hombre es el amante de mi chica y se burla de mí cada que nos encontramos y no tan sólo le tengo miedo por su estatura, sino porque de el se desprende un aliento de maldad y se puede oler en su sudor las ganas de matarme. En la vida real eso suena a algo fantástico, es decir, tener control sobre lo que dicen los olores de una persona. El caso es que este hombre que tiene ojos de diferentes colores, aunque es apenas perceptible, se puso a contarme de cómo fue que se accidento, aunque eso no es en verdad importante, sino lo que sucedió gracias a ese accidente. Conoció, según su descripción al amor de su vida a la mujer que durante mucho tiempo a estado esperando y que al parecer ella le ha correspondido, porque ha dicho que si a una invitación a cenar, así que para el hombre del sueño, este accidente es en si un incidente que le va a cambiar el mundo para siempre.

Mi chica al llegar del trabajo, me cuenta las novedades del día, una chica muy hermosa de escasos 21 años, fue a que le hicieran un estudio pues desea hacerse un implante de mamas, un par de estudios de abdomen superior y algunas resonancias, nada de otro mundo, luego me cuenta como no queriendo la cosa y un tano en tono de burla, que había llegado al hospital un hombre muy grande, fuera de lo común y que como cosa curiosa en ese hombre era que sus ojos eran de diferentes colores, y le pregunte si uno era blanco y el otro negro, pero ella me dijo que el cambio de color en sus ojos es apenas visible, pero tampoco se necesita mucho esfuerzo para darse cuenta, el hombre se había caído al intentar correr y tenía una leve fractura que se curaría con tener inmovilizada la pierna. No se cuantas cosas más platicamos durante un largo rato. Al caer la noche mi choca me dijo que una de sus amigas cumplía años y que tal como ya es una costumbre se irían a cenar. Así que me quede solo en casa.

A la una de la mañana mi chica todavía no volvía y yo tenía que madrugar al otro día, así que pensé que lo mejor sería irme a dormir. Y entonces como dentro de un acto de magia, me puse a soñar, las primeras aventuras las he olvidado, es más, ni siquiera se si hubo primeras aventuras, pero el hombre del sueño de hace unos días, estaba presente en el de esta noche. Caminaba por las cercanías de una playa y mi chica iba a su lado, pero algo en ella la hacía diferente, no era su sonrisa ni la felicidad que se le veía en el rostro, era algo que no se describir con palabras, el hombre del sueño, me saludo y me dijo que no me preocupara, que nadie aparte de él, podría verme, y que estaba conciente que en ese momento se encontraba en mi sueño, pero que aprovechara mi oportunidad, pues esa sería la última que yo podría soñar, pues esa noche había mis sueños fueron capturados y que él se dedicaba a eso. Era un cazador de sueño. No desperté tan temprano como me era necesario, pero supuse que valía la pena, después del sueño que había tenido, mi chica ya no estaba en la cama y supuse que estaría en el trabajo, así que la llame y me dijeron que esa mañana no se había presentado a trabajar, que no tenían noticias de ella pues no respondía el celular.

Los siguientes días no pude dormir y si lograba quedarme dormido era un espacio en blanco y siempre me encontraba cayendo en un vacío inexplicable y, desde la noche que tuve mi último sueño,esa noche aprendí a vivir solo.

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