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Posts Tagged ‘sin embargo quería meterle mano.’

Salí. Como casi siempre que lo hago, no tengo idea de a dónde voy a ir a parar. Mi amante tenía la fea costumbre de quedarse siempre dormida, incluso cuando hacía un viaje, no le interesaba ni el paisaje, ni la compañía, no estoy seguro si alguna vez se quedo dormida mientras teníamos sexo, eso me habría entristecido y le habría sugerido jugar a la ruleta rusa. El caso es que salimos y se la paso durante todo el trayecto dormida, incluso cuando llegamos al destino que nos habíamos inventado, ella seguía dormida y me dijo que se sentía mal y que solo deseaba dormir, yo lo que deseaba era meterle mano, pero mientras ella estuviera así, no podía hacerlo, porque no me sabía a nada. Me habría gustado que mi amante me pidiera dinero y no porque la quiera hacer mi puta, a veces pienso que tener una puta es más rentable para el sexo, que una amante, la amante demanda atención, la puta demanda tu dinero  (desde luego que las amantes también demandan tu dinero), pero ya sabes que con la puta puedes hacer todo lo que se te ocurra y no existe un límite determinado y nunca están indispuestas y sobre todo no les importa en lo absoluto si estas gordo o viejo, ni siquiera les importa que carro tienes o que haces para ganarte el dinero y nunca te andan cuestionando acerca de lo que hace tu mujer; estaba en esa disertación sin sentido cuando vi a la mujer que me interesaba, así que baje del auto y deje a mi amante dormida en el, pensé que no notaria mi ausencia y así fue. La chica caminaba de un lugar a otro y cuando me acerque me dijo que había dos formas de hacerlo, la económica incluía irse a una calle desierta y la otra la que tenía más costo, incluía el pago de una habitación de hotel y algunos pequeños favores extras. Me decidí por lo de la calle desierta.

Las luces de la calle estaban apagadas y seguro que por ese lugar no había pasado un alma en mucho tiempo. Le di a la mujer un duro golpe, tan duro como para partirla, ella cayó de rodillas y después se fue de bruces y con las piernas abiertas, era algo perfecto, termine el trabajo, a ella ya nadie más le metería mano. Cuando regrese al auto, mi amante seguía dormida, le levante la falda y le dije que ya era hora de hacerlo, ella me dijo que no tenía muchas ganas, pero que si yo quería, que me sirviera mientras ella seguía dormida, que no le molestaba en lo más mínimo. Arranque el auto y regrese a casa, durante todo el trayecto, me preguntaba en que le diría a mi mujer y sentí un fuerte dolor de cabeza, pensé que ya estaba acabado y que era tiempo de ir dejando a un lado todas mis malas costumbres.

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