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Posts Tagged ‘sexo con la novi de un narco’

Día 3 de estas confesiones, tal vez septiembre 4

Ella me contó que no le daban miedo los narcos, que había salido huyendo de su pueblo, porque un hombre la había amenazado con abusar de ella en cuanto tuviera la oportunidad, porque allá también había narcos, que ella había presenciado como matanban a unos hombres: les cortan la cabeza, como si fueran marranos, fue lo que ella me dijo y entonces sentí un miedo nunca antes experimentado. Tuve ganas de llorar; la ciudad, esta ciudad se convertía en algo bueno cuando cruzabas el río, pero del otro lado del río, ya era un lugar que no nos pertenecía, hace muchos años que dejo de ser nuestro y a cambio tenían fálicos edificios que siempre terminaban por atemorizarme. Tal vez para ella el sueña de cruzar al otro lado, tenía que ver con el hambre más que con el sueño americano.
Cruzar al otro lado, no era lo mejor que te puede paar si te gusta el arte, de aquel lado, lacultura desaparece y ienes que hacer el trabajo que nadie quiere hacer, y casi siempre todo se relaciona, con vender, con lavar, con servir.

La conocí por un error y cualquiera habría apostado que ese era un suicidio.

De inmediato nos fuimos a la cama. Ambos teníamos ganas de sentirnos amados, de sentirnos vivos. L dije que yo deseaba se escritor, que la traducción más acertada, era decirle que era un muerto de hambre, le dije, que no quería hablar del trabajo, que no podía darle dinero si es que estaba pensando en eso, que no podría rentar un departamento para ambos, en pocas palabras: le dijo que estaba jodido.
A ella paroecía no importarle mis confesiones torpes acerca de la pobreza, y ella me dijo: que no podíamos jugar al todo o nada, que ella estaba comprometida, que su novio era un narco, que era celoso y no se tentaría el corazón si se enteraba de nuestro romance y me dijo, que si ya la había pensado bien, que estar con ella era como no vivir.

Comenzamos a idear un plan para deshacernos de él, desde luego que nos importaba quedarnos con sus riquezas y porque uno, con parte de su negocio, pero nada es como uno lo planea, algo viene a dar en el traste y todo se jode.

La ciudad era una tristeza polvorienta, los constantes enfrentamientos, nos daban esperanzas un tanto falsas, de que el novio de ella quedaría tirado en alguna calle, que sería alcanzado por una bala, que antes de morir se orinaría en los calzones, que incluso sus orines estarían mezclados con su semen, y su sangre para cuando lo fueran a levantar, ya estaría negra. Imaginamos que la ciudad no podría estar peor y justo en ese instante presenciamos como alguien le cortaba los huevos a un cabrón que se había querido meter con su novia. Lo único que nos quedaba claro es que la estupidez es universal y que cada quien hace con ella lo que se le viene en gana.

Dejamos de vernos por un tiempo, pero ese sería tan solo el preambulo para la más loc de nuestras aventuras y fue el pretexto para hacer el mor hasta desfallecernos. Nunca en mi vida había estado en una situació así a lo largo de mi vida. Me dolía todo, pero sobre todas las cosas la espalda.

Me entregue a la nmortalidtiad que otorgan las letras, una bala no me detendría jamás, pero qué había de ella, en verdad era feliz conmigo, tanto como para arriesgar su vida.

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