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Posts Tagged ‘programación de la maquina del tiempo’

Empecé por equivocación. No hice un examen, solo empecé. Nada tiene ese comienzo fácil, pero a mí me parecía que todo era fácil. Yo esperaba todos los días acostarme con alguien, con una chica diferente y no me preguntaba si era posible hacer otras cosas. Luego cuando pasa el tiempo las cosas se tornan aburridas, simples, incluso hasta predecibles.

Me propuse escribir una historia, no recuerdo si una historia a lo largo de mi vida o de mi vida o una historia al día, no lo recuerdo porque olvidar no supone ningún esfuerzo y eso me gustaba. No esforzarme. Con el tiempo me pregunte de qué demonios iba a escribir, sino me había acostado con tantas chicas o peor aún, me había pasado la vida contemplando la posibilidad de acostarme con ellas. La vida diaria se torna aburrida para escribir acerca de eso, es decir: me levanto, hago estiramientos, me baño, como algo, voy al trabajo si es que tengo trabajo, regreso a casa, me recuesto y espero a que llegue el próximo día, eso no solo es aburrido, sino que se convierte en algo mortal. La otra cosa si quería escribir era inventar historias o apropiarme de ellas cuando alguien más me la cuenta, pero casi siempre esas historias no tenían mucho sentido, así que no tenía ni puta idea de lo que tenía que hacer para escribir sino una historia diaria una historia que pudiera contar algo de mi vida. Por un momento supuse que la cuestión auto biográfica me vendría bien, pero insisto, no tenía mucho que contar o eso es lo que yo creía.

Así que un día me levante y me dije que ya bastaba de esta idea de pretender escribir, tenía que tomar una decisión o escribía o me olvidaba de ello. Yo quería escribir acerca de chicas y lo que significaba acostarse con ellas y de que ellas me contaran sus historias, eso era lo que yo deseaba pero parecía que esa situación me resultaría imposible. Luego pensé en algo experimental, algo así como la vida diaria, pero dotado de carácter, de esos elementos que solo se pueden encontrar en la novela. El caso es que por un segundo decidí olvidarme de la idea de escribir, eso era equivalente a caminar desnudo por el desierto más complicado y por si fuera poco sin una gota de agua. Era una equivocación, no se puede nombrar de otra manera. Así como empezó todo. Desde luego que yo habría preferido acostarme con algunas chicas e intentar descubrir cuantas historias tenían escondidas para mí.

Era la peor época del año, mucho calor. Me enteré que había trabajo, que todos los años contrataban a alguien nuevo, a cualquiera que se presentará, no importaba si tenían conocimientos previos o si tenían alguna puta idea de lo que se trata el cuerpo humano, me refiero a su arquitectura. Bastaba con presentarse y decir que tenías muchas ganas de aprender. Un trabajo, eso fue lo que pensé, mientras tomaba la decisión de presentarme. Solo tenías que ir, aprender a manejar una máquina y ellos te llamarían de vez en cuando para cubrir las ausencias de su personal, ya sea porque el calor era insoportable o porque habían salido de vacaciones. Por lo regular invertías unas cuantas horas. Fui. No recuerdo muy bien quien fue el que me conto acerca de la posibilidad de ese trabajo, debió ser alguna equivocación más la que me llevo hasta ese punto. Cuando llegue me preguntaron si tenía puta idea de cómo estaba organizado el cuerpo, yo dije que sí, que tan complejo puede ser el identificar, donde quedan: los labios, las tetas, las manos, las nalgas, las piernas, la vagina. Ni bien dije eso y pasamos a la siguiente etapa, el manejo de la maquina. La cosa era simple tenía que invertir tres días de mi vida para que un supervisor viera mi desempeño y pudiera decidir si me quedaba o no en el proceso de aprendizaje. Bien podría haber estado tirado en el suelo y el supervisor me habría dicho que continuara con el proceso, creo que él al igual que yo, no tenía ni puta de idea de que se trataba todo esto.

Creo que fue a mi segundo día que descubrí de que se trataba. Llego una mujer muy hermosa(para mí todas las mujeres son hermosas, sin entrar en detalles), parecía un poco chiflada pero estaba convencida que aquello era lo mejor para ella. Mi asesor comenzó a programar la máquina de forma magistral, si lo hubiera visto mi supervisor se habría muerto de la envidia y pocos minutos después tenía aquella mujer hermosa totalmente desnuda y jadeando sobre la maquina.

La mujer no dejaba de hablar, habla y hablaba. Fue entonces que entendí de que trataba todo aquello.

Estaba recibiendo capacitación para manejar una máquina del tiempo. Ya sé que en estos momentos suena un tanto absurdo, sobre todo después de todo lo que he dicho. La mujer había perdido a su marido hace algunos años y se resistía a que su memoria se lo arrebatara. Ella decía que él, el marido estaba en una ciudad lejana y que ella cuando se sentía solo, programaba una cita y se metía a la máquina, pero que últimamente era tal el éxito de la máquina que tenían que hacer largas esperas y que eso no le gustaba mucho. Se sentía sola y vivía en una casa que me quería mostrar, que aunque lograba remontarse al pasado, ella tenía claro que no existe mejor realidad que el presente. Me dijo: te espero esta noche.

Le dije que no tenía ni idea de dónde encontrarla y que además yo estaba siendo capacitado para manejar la maquina así que mi experiencia era casi nula.

—Hablo del presente querido —dijo ella—pasa por la noche a mi casa y te explicare algunas cosas que no saben los que manejan esas máquinas.

Yo estaba saliendo con una chica. Las cosas nunca suelen ser perfectas y casi siempre se complican. Me estaban enseñando a manejar una máquina del tiempo y me preguntaba si sería posible hacer un viaje, no muy lejano unos quince o veinte años atrás, había dejado algo pendiente y tenía claro que no había otra forma de resolverlo.

—Dónde nos vemos —le dije.
—¡Odio que me hagan esa pregunta! —dijo ella—pero tienes razón, aún no te digo donde.

Escribió la dirección en pedazo de papel y antes de entregármelo pinto sus labios en el. La busque esa noche y quizá dos o tres más, pero una vez que sucede, comienzas a perder el interés, el sexo era bueno, digamos lo justo para una mujer como ella, no había nada de que sorprenderse o eso fue lo que pensé. Perdí el interés y ella comenzó a interesarse por mi posición. Si me hubiera pedido dinero la cosa no habría llegado tan lejos, una noche habría bastado, yo me habría sentido defraudado de tener que dejarle mis pocos pesos por algo que suponía placentero para ambos. Pero a ella lo que interesaba era tener más turnos en la máquina y eso no estaba en mis manos, además yo creía que lo justo era hacer una cita y esperar el turno correspondiente, era quizá lo más justo.

Me resultaba imposible dejar de pensar. Todo lo que hacen estos operadores de las máquinas del tiempo, ni siquiera tenía idea de su existencia y ni puta idea de lo que significaba cada parámetro que el técnico correspondiente programaba, lo único que tenía claro es que siempre resultaba y los «clientes», salían satisfechos del lugar. Todas las chicas a la mano. Era definitivo, ese era un trabajo para mí, sí, sí, un trabajo para mí y con ello quizá podría escribir la historia que tanto estaba deseando.

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