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Posts Tagged ‘oral’

Me dijo que si le ayudaba a encontrar a su mamá, me compensaría todo mi esfuerzo. La dije que me resultaba un poco complicado, primero porque tenía que encontrar el titulo para una historia en la que estaba trabajando y segundo porque en los días con mucha lluvia no me gusta salir de casa. Al final me convenció. Pero antes de salir le dije que me tenía que dar algo, no podiamos salir con la esperanza de pasar un buen rato y si la misión fallaba no tener nada a cambio, además un adelanto a nadie le viene mal, sirve de que te haces ilusiones  o piensas en lo que te espera al final de la búsqueda. Existían muchas versiones acerca del paradero de su madre, la primera es que alguien se había encargado de «levantarla» y que lo único que se podía hacer era esperar a que pidieran el rescate, a la policía no tenía caso ir, pues si no la habían levantado y ellos lo encontraban, se encargarían de pedir rescate. Parecía que si ella estaba perdida, se iba a necesitar mucho dinero para encontrarla.

Ella, mi amiga tiene los ojos verdes, como de gata, podría trabajar en un circo con esos ojos, todo mundo creería que es ella un felino. Desde que llego a casa me dijo que estaba muy preocupada, su mamá, ya llevaba tres noches sin llegar a dormir y si no aparecía pronto ella no sabría que hacer. Mi casa es un lugar simple, por fuera da el aspecto de ser una vieja construcción que se está cayendo, aunque por dentro la cosa es otra. Las paredes están pintadas de blanco y en una de ellas cuelgan un par de cuadros, con el fondo blanco y muchas rayas que se cruzan con un tono de azul rey y negro, es un arte que no entiendo mucho. Antes de entrar en «acción» estuvimos platicando un rato, le dije que a mi historia me habría gustado encontrarle un buen titulo, pero que hasta ahora nada, no había nada solido, nada que valiera la pena, le mencione algunas de las opciones pero que de todas formas no me convencían: historias para después de hacer el amor o historias para después de tener sexo, historias para antes de hacer el amor, historias para no hacer el amor y otro más era: historia y sexo oral. A ella le hizo gracia lo de sexo oral y me dijo que si se trataba de una propuesta y que si era así, que ya me estaba tardando, además, que ella creía que el sexo oral era benéfico para calmar el estrés y ella estaba sufriendo cruelmente por culpa del maldito estrés.

Ni bien había empezado la terapia oral cuando ella empezó a gritar de placer. Estuvimos poco más de tres horas dándole al placer. Yo tenía una pluma de Quetzal, que me había regalado un amigo, pensé que no sería mala idea recorrer el cuerpo de ella con la pluma, después de todo el sexo es eso: experimentar, además de que lo es todo, no hay mal que no cure. Recorrí con la pluma su vientre, su ombligo, la deslice por sus muslos, subí de nuevo hasta sus pezones, luego fui a su cuello, su espalda y ese sitio tan especial donde se unen las nalgas con los muslos, ella gemía de placer y estaba bien humedecida. Tenía a la mano un aceite de mente, y como me lo habían recomendado para el dolor de cabeza, pensé que no sería mala idea aprovechar el momento y le dije a ella que me lo untara: el remedio consistía en untarse unas gotitas en la sien y mucho sexo, al menso por ese instante tendría ambas cosas, así que no podía desaprovechar la ocasión.

Me puse un anillo vibrador, el cual fue todo un descubrimiento, nunca antes lo había usado y el placer fue infinito. Ella gritaba, gemía y me pedía a cada embate un poco más, en ese momento estábamos totalmente perdidos y con ganas de no parar nunca, el placer experimentado era tal, que a mí se me olvido el dolor de cabeza y a ella que teníamos que buscar a su madre. Nos entro la noche y en las calles la lluvia no cesaba. Ella tampoco había dejado de llover.

Para donde volteara había una ocasión, un sitio ideal para amarnos, una prueba para superar o una posición que descubrir.

Ella me dijo que era tiempo de salir, que si no dábamos prisa podríamos regresar antes del amanecer y continuar con lo que dejaríamos pendiente. ¿La mamá?, nunca la encontraron, pero ella se regreso aquella noche conmigo y recorrimos toda la casa, manchamos el sillón, y la vibración del anillo era cada vez más desquiciantes y ella no dejaba de arquear su espalda, pensé en los gatos, en los ruidos que hacen los gatos cuando se aman, pensé en sus ojos y en todas las similitudes, pensé que nunca había visto a su madre y que tal vez todo fue un buen pretexto para estar juntos.

OJOS DE GATA

 

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