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Posts Tagged ‘noches sin dormir’

En una ciudad fronteriza, donde el  crimen organizado versus fuerzas armadas de país están en constante conflicto, uno esperaría que las noches fueran temibles, con ruidos estruendosos, como quien dice una verdadera batalla por apoderarse de las calles y de la seguridad de una ciudad. La cultura y la historia de cada uno da para eso, o en otras palabras la poca información que se tiene cuando se vive en una ciudad así, te sugiere todo tipo de enfrentamientos, con todo tipo de resultados impredecibles. Que sucede entre la una y tres de la mañana de cualquier día en las calles de esta ciudad. Los vendedores de tacos empiezan a retirarse o quizá empiezan a lavar sus trastes y hacen sus cuentas respectivas, para saber cómo fue su noche, en otro extrema, un taxi con su luz amarillenta compite contra la luz mortecina de un bar nocturno, donde seguramente bailan algunas chicas y uno que otro borracho compra sus favores, aunque llevo un buen rato preguntándome si aún existen borrachos que se atrevan a visitar ese tipo de lugares, seguramente sí, porque siempre hay uno o dos taxis a la puerta del lugar y unos cuantos vehículos más. A las tres de la mañana vez a un tipo de camisa naranja hablando desde un teléfono público, imagino que llama a esas líneas “calientes”, seguramente no ha podido dormir y en su cama su esposa hace tanto ruido y no quiere saber nada de él o es muy celosa como para soportar que en el recibo telefónico aparezcan detalles como: La línea más caliente del sexo. El camión de la basura está haciendo su rondín y un grupo de cuatro o cinco chicos platican alegremente, supongo que son los que no tienen casas, aunque es muy tarde para estar platicando y muy temprano para estar despierto, luego otro grupo de chicos que cabalgan en sus bicicletas, portan camisas numeradas, el número cinco se me acerca, me da una vuelta y sonríe, pienso que esos deben ser ladrones, que aprovechan lo sigiloso de sus vehículos para andar de calle en calle robando auto partes o quizá sirven de vigilantes de calles, cuidando que todo esté en orden al día siguiente. Una vieja de 60 años más o menos, me sonríe y se levanta su desteñida falda, supongo que desea enseñarme algo, pero su fuerza física y de voluntad no son tan impetuosas que se queda a mitad de camino, seguramente ella espera que le diga cuánto cobra por el “favor” y cuando se acerca un despistado, le caen sus cómplices y asaltan al desafortunado que deseaba pasar un buen rato. El resto de las calles luce vacía. Lo cierto es que cuando se te acerca un auto con las luces en alta, te pones nervioso, buscas a toda costa ser rebasado y empiezas a imaginar mil cosas para justificar tu presencia en las calles, pero nada, quizá el otro conductor va igual que uno, muerto de miedo, o de la ira porque calles atrás fue asaltado o contento porque en el bar cercano, le han dado el mayor placer de su vida o se paso la noche bailando hasta que se le acabaron los pesos, como sea no deja de ponerte alerta su presencia. Y yo, qué hago en las calles, quizá voy constatando que hace un buen tiempo perdí el miedo a este tipo de vida entre la lucha del crimen y salgo a corroborar que todos los actores nocturnos, estén haciendo su trabajo, después de todo la vida es un juego, donde uno pone la emoción que necesite a cada paso que da.

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