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Posts Tagged ‘no se como demonios etiquetarlo’

Por un segundo pensé que la muerte te sigue. Viajamos el domingo 3 de noviembre muy temprano con destino a Monterrey, te están checando en esa ciudad, hasta ese día no tenemos un diagnostico. ¡Sí!, tienes algunos problemas que se asocian directamente con tu crecimiento, a muchos les intriga tu tamaño y la cantidad de líquido. Existe la posibilidad de que tu crecimiento se deba a una falla, lo más probable es la tetralogía de Fallot y lo tuyo, lo que nos dejaste ver hace unas días fue un cabalgamiento de la aorta, aunque no tienes un diagnostico definitivo, desde luego que nos pusimos un poco triste, pero yo suelo hacerme el duro y creo que es necesario, pienso en las terapias que serán necesarias una vez que nazcas, las posibles operaciones, y todo lo que te haga tener una vida de lo más normal posible, esa es mi necesidad portarme lo más fuerte posible, pero no es nada simple.

Al principio te hable de la muerte. Todos estamos vinculados con ella y aunque esto te vas a cansar de oírlo, es lo único que tenemos seguro y nos tenemos que acostar con ella. Pues bien, en nuestro país, vivimos en México, en una de sus fronteras, se celebra cada año el día de muertos, hoy es un día de esos.

Salimos de viaje y a unos cuantos kilómetros nos encontramos con coches que bloqueaban la carretera, nos llamo la atención, pero no le dimos mucha importancia, pero conforme avanzamos unos metros, vimos más y más vehículos obstruyendo el paso y con impactos de bala y sangre, vimos lo que se podría juzgar como un río de sangre en el pavimento. Esta ciudad es así: violenta y sangrienta, existen conflictos entre grupos de delincuentes que tratan de tener el control de las rutas de la droga que entra a los Estados Unidos, parece ser que es un negocio muy rentable y constantemente estos grupos armados se pelean por tener el control de estas zonas. Cuando pasamos por esa carretera, estoy casi seguro que la sangre aún estaba caliente y los cañones de esas armas aún humeaban, por suerte y digo por suerte porque créeme que no se que habría hecho, seguramente morirme del miedo, solo vimos lo que eran los restos de una batalla entre esas bandas de delincuentes. Mi querido Pablo, me apena, me entristece tener que ofrecerte este mundo de violencia, me entristece no poder darte algo mejor, se que tendrás que crecer con estas cosas, con estas historias, se que tendrás que formar tu carácter al ritmo de la violencia generalizada y lo cierto es que yo no veo un solo punto de inflexión por donde las cosas pudieran ser mejor. Algunas veces te tengo que confesar, me pongo a llorar, supongo que soy un egoísta, que no he pensado en ti y solo he buscado mi supuesta felicidad con tu llegada y no sé cómo demonios te voy a explicar todo esto que nos pasa a diario, no sé cómo te voy a explicar si un día una bala corta con mi vida o la vida de tu hermano a la de tu madre o tus amigos, no sé cómo le voy a explicar si en el peor de los escenarios una bala corta con tu vida, sabes eso me entristece. Estoy sentado y lo pienso tantas veces como me es posible, pero no logro tener una conclusión que valga la pena.

Ya fuera de la ciudad nos llegaron noticias de que la ciudad donde vivimos, era un polvorín. En otros tiempos habría corrido para estar en medio de un tiroteo y poder hacer una narración, exacta de lo que sucede cuando el olor de la pólvora se confunde con el de la carne quemada y cuando los cuerpos pierden su movilidad y su calor, pero ahora a unos cientos de kilómetros no tenía idea de lo que en verdad estaba experimentando, deseaba quedarme a lado de tus tíos, en ese espacio tan ajeno de la realidad de esta violencia que vivimos a diario, quería huir y decirle a mis amigos que sentía mucha tristeza pero que era necesario dejar la ciudad donde a diario hacemos lo más parecido a una vida y que es el vivir. No experimentaba miedo, lo que tenía dentro de mí era una rabia insoportable y deseos de huir, no importa a donde ni como, ni cuando, ni siquiera me importaba si las cosas se pondrían peor. Sentí tristeza de enfrentarme a la realidad sí, como si la realidad fuera una gran pared y esa fuera la única opción que tú y yo tenemos. La muerte te comenzó a seguir desde el primer instante en que tuviste vida, lo va hacer todo el tiempo, nada la va a detener, no te va a dejar descansar y tú tendrás que engañarla. Sabes hace unos días fue tu primera oportunidad. En el país tenemos una bonita tradición, la gente busca a todas luces convivir con sus muertos, le hacen altares, le ofrecen bebidas y comida a sus muertos para recordarles que siempre están en sus corazones y luego al vivir a unos cuantos pasos de la frontera con los gringos, pues nos hemos adherido a sus tradiciones y la gente se disfraza para poder convivir con sus muertos, pues al ocultar sus rostros, podemos mezclarnos con esos muertos porque nadie les tiene miedo, porque todos son iguales y porque ellos andan entre nosotros, todo en realidad es bonito, aunque quizá un día escucharas que debemos recuperar nuestras tradiciones porque en ellas esta nuestra verdadera identidad y el ser mexicanos es eso, una realidad manchada o matizada en la cultura y las tradiciones. El caso es que tu hermano pinto el rostro de mamá para que la muerte no se detuviera al verla y quisiera llevarte.

Supongo que no va a dejar de seguirte y tendrás que luchar todo el tiempo para engañarla, pero no te preocupes aún por eso.

Hemos vivido unos días complicados, algunas mañanas nos levantamos con mucha tristeza, otras simplemente nos levantamos y pensamos que la vida una vez que se tiene, estamos obligados a correr riesgos. No me pregunto porque te han pasado las cosas y si es que en realidad te han pasado, no soy de los que lloran sin consuelo y hacen reclamo a todos los cielos para resolver sus problemas. Yo veo las cosas desde otro ángulo, espero tu llegada y pienso que si tenemos que hacer algunas cosas para que estés mejor, las voy a intentar todas, que no me voy, ni nos vamos a dar por vencido, porque en realidad nos importas. Pienso en lo pequeño que aún estés, en lo indefenso que te encuentras, pienso en tantas cosas y lo único que puedo hacer esperarte, porque mientras no estés con nosotros, en nuestros brazos, todo es un mundo de incertidumbre, pienso en las cosas que podemos hacer juntos y lo único que descubro de mí es a un pobre viejo tratando de seguir una pelota y de darte algún consejo que valga la pena seguir. Sabes, me alegra que la muerte aún no te alcance, que una bala no nos detenga y sobre todo que sigas vivo, con diagnostico o no de esa tetralogía que no me deja dormir.

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