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Posts Tagged ‘MI pequeño Pablo’

En ocasiones me espanta la muerte, lo hace tal y como me espantan tantas cosas, no pienso en ella pero está presente y una desesperación inconfesable me abraza, en esos momentos quisiera ser gato y tener siete muertes posibles y despreocuparme de todo.

Me da pena, mi hijo. Él me vera tendido y es seguro que yo no conoceré a sus nietos y es probable que ni siquiera conozca a su hijos, me verá rígido y seguramente se llenara de tristeza, todo eso me causa un tremendo vacio y es una soledad intensa, sí, es una soledad, porque eso es la muerte un acto de soledad, quizá el más cruel de todos. No le responderé más. A mí en realidad no me preocupa la muerte, lo que me preocupa es todo lo que me voy a perder, pero me dicen que siempre es así, que no soy el primero y que tampoco seré el último, que siempre es así, que el tiempo no se puede detener y que nadie puede sobrevivir de manera eterna. Cuando pierda la batalla de seguir vivo, seré un montón de nada.

Me angustia no saber si existe algo más, no puedo creer que un día todo se desconecte y me quede atrapado en la nada y no pueda pensar más y no pueda leer o escribir historias o ver a los ojos a muchachas bonitas y no pueda tener a mi hijo en mis brazos y cada día que pasa me llena de tristeza el saber que para eso estoy viviendo: para ver venir mi muerte y mientras eso pasa discuto por tonterías y pierdo el sentido de lo que en realidad vale la pena en esta vida que es precisamente eso, vivir.

Quiero que mi hijo sepa todo lo que lo quiero y todas las cosas que han tenido que pasar para que yo estuviera convencido de tener un hijo, quiero que me vea y se sienta feliz, quiero no ser ese ogro al cual seguramente en algún momento le tendrá miedo y si no es miedo, sea una especie de coraje porque no le deje hacer tal o cual cosa, sin embargo ahora cuando duermo a su lado, me dan ganas de decirle que es lo mejor que me ha pasado, que mi vida con él es plena y que solo por compartir todos los días con él, ha valido la pena esta empresa llamada vivir y no hay fracaso en todo lo que hago. Quiero que sepa que todas las noches me hace feliz. A veces sueño que me estoy muriendo y despierto llorando y esa es la peor desesperación que he sufrido, sin duda he descubierto que ya empecé a morir y eso no me agrada en lo más mínimo, pero la noticia en realidad es que no voy a bajar los brazos y aún me quedan mil batallas por dar, sin importar el resultado de cada una de ellas.

Siempre tuve miedo de tener un hijo, si alguien me pregunta por qué, la verdad es que no tengo ni puta idea y la vida me resultaba tan compleja que decir te amo era algo casi imposible, decirlo como una palabra quizá no representaba reto alguno, pues basta con tomar suficiente aire y de decirlo de un solo golpe. He pasado por tantas cosas para llegar a este punto, y para disfrutar como lo vengo haciendo. Llevo varias noches pensando en todas las cosas por las que he pasado, pienso y no dejo de hacerlo y no hay nada de crueldad en ello, es quizá lo que la gente dice al asegurar que en el último instante, justo cuando ocurre el último aliento: podemos ver pasar nuestras vidas delante de nosotros, yo no creo que sea así, pienso que una vez que empezamos a morir (desde luego que empezamos a morir desde el momento mismo en que tenemos vida), nuestra vida se nos comienza a presentar y es tan intensa esa rememoración, que para cuando llega la muerte ya lo hemos visto todo de nuevo, aunque solo lo supongo.

Quiero que mi hijo sepa que lo amo, se lo puedo decir ahora, pero él no sabe que trato de decirle, quizá lo sienta. Ahora pienso que si nunca antes fueron para mí las palabras unas inútiles, ahora lo son menos y siempre me ayudan a decir lo que siento, aunque me tarde toda la vida para decirlo. Que difícil es esta sensación de sentir que la muerte te oprime y ello viene de la mano de este enorme vacío, quizá me falten 43 o 44 años para morir, pero cada vez estoy más cerca y mi cuerpo comienza a mostrar los efectos de las primeras batallas perdidas, ahora mismo lo hace y sé que dentro de poco, seré un montón de nada y yo, lo único que quiero es que mi hijo lo sepa desde ahora que lo amo.

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En el camino,
nuestros cuerpos danzan,
se unen en sueños

De un tiempo a estas fechas

El día que naciste se me vino el mundo encima, de pronto todas mis expectativas estaban hechas realidad, tú llorabas en un cunero y yo, bueno yo lloraba por dentro: alegrías, miedos, soledades destruidas y la esperanza de que algún día, cualquier día vamos a caminar tomados de la mano por cualquier calle en cualquier ciudad; ya estaba yo construyendo historias a tu alrededor incluso antes de nacer, tal vez era por el miedo que tenía y aún tengo de poderte perder que sentía todas estas cosas y donde el miedo era el que reinaba. Tus historias aún se comunican con las mías. Sonríes y sé que es una expresión, pero con eso me arrebatas la vida y solo quiero tenerte en mis brazos, protegerte, enseñarte este mundo que más allá de albergar una ilusión o una esperanza, alimenta batallas y agresiones diversas, pero nos queda algo y eso es el sueño, ese que nadie logra controlar o vencer, el sueño y la imaginación, eso es lo que tenemos. Sé que un día te vas a ir de casa pero eso ahora no me importa, se que esos dolores que te arrancan el llanto van a desaparecer, se que vas hacer una vida y quizá tú logres edificar todo lo que yo he e intentado hasta el día de hoy, y que se ha convertido en eso, en intentos de lo más variado que me han llevado a nada. Quizá tú seas un constructor de sueños, pero sobre todo de historias, nada me gustaría más, pero eso todavía no lo sabes, al menos no hasta hoy.
Aquí la eternidad se desvanece si no tienes hijos. Pensé que mi eternidad sería escribir una obra, no tan larga como El Quijote, ni tan precisa y hermosa como las obras que tanto me gustan; yo solo quería escribir, porque pensaba tantas cosas, pero la verdad es que no tengo claro porque este deseo me ha dominado desde siempre y tampoco deseo saberlo, porque entonces mi vida no tendría sentido alguno. Hoy me limito a escribir pequeños retazos de historias inconexas, escribo para sobrevivir y para aguantar las noches en vela, en las que te pongo en mi pecho mientras tú intentas dormir, algo te duele, mamá supone que son cólicos por la leche, yo supongo que ese dolor es por este mundo que se va destruyendo. Tu condena es esa: el dolor, dolor a la muerte, seguramente nos veras partir, alejarnos de tu vida, dolor a la perdida y quizá el mejor dolor de todos, el dolor del amor. No se puede hacer a un lado tu condena, pero intentare que todo te sea soportable dentro de las cosas insoportables, quizá lo que voy hacer es regalarte historias que hagan de tu vida un mundo de esperanzas y de la muerte, ella que es tu enemiga se convierta en la que desea tu cuerpo que es con lo único que se va a quedar.
Tú serás el último que diga y lleve mi nombre, mi inmortalidad me la he ganado contigo. Solo espero que mi último día no sea una larga travesía de sufrimientos para mi cuerpo, no quiero una muerte lenta, solo quiero acostarme y no despertar nunca más, para no molestarte a ti y probablemente a tus hijos, para no causarle irritación a nadie.
Suena tu llanto en casi toda la noche, por segundos cierro los ojos, vencido por un sueño que antes tardaba horas e incluso días en llegar. Noche invencible, noche que se demora. Suena tu llanto y trato de adivinar lo que te pasa, supongo males y remedios, resumo todas mis historias en tu dolor que también es el mío, nada es real, la noche me contagia, me arrebata de esta realidad, te acuesto en mi pecho y tú sigues quejándote, soy tu nuevo útero, tu espacio donde nuestros corazones danzan y componen una melodía especial y hasta ese momento no me lo creo, pero estas a mi lado, te quejas y de cuando en cuando te veo sonreír. Cuando llega el sol en estos días de frío, celebro e intento bailar contigo sobre todo cuando nadie nos ve y nuestros cuerpos se unen, latimos con fuerza, es tu camino que empieza y parece ir junto al mío, tengo sueños, sueños que tal vez un día te contagie sin querer. El día que naciste el mundo, empezó a contarse: como de un tiempo a estas fechas.
De un tiempo a estas fechas todo me espanta, se que te puedo perder y lo único que tu puedes perder es el aliento. Deseo que eso nunca suceda, al menos no mientras yo esté con vida. Perderte sería insoportable, sobre todo cuando he pasado por muchas tristezas y eso parece tan egoísta pero es así el amor que te tengo: grande, único, y de nosotros, los que estamos a tu lado. El día que naciste comenzaste a morir pero es algo que todos hacemos así que no alarmes. Todo este tiempo, desde que tienes vida hemos sido rehenes de tu cuidado, de que todo vaya bien, me parece increíble, yo queriéndote como no tenía idea, yo deseando un mundo para ti y que me compartas tus sueños mientras puedas. As la muerte no s ele gana nunca, pero se le puede engañar durante un buen rato. Tu vida es un milagro que me recupera de un probable futuro miserable, tu vida es motivo de querer seguir vivo aunque nunca he deseado la muerte. Las noches que suenan a tu llanto y ese desvelo que no cansa es parte de este inventario inicial, no cuento el número de pañales ni la ropa tan pequeña con la te empezamos a vestir, no cuento los primeros regalos, ni tantas otras cosas que no logran sobrevivir, por más que me aferre en almacenarlos. De un tiempo a estas fechas, ese tiempo que va desde el día en que supe que vendrías, observo tu historia, fuiste dejando de ser extraño y todas mis emociones están pendientes de ti, de un tiempo a al fecha me siento completo y escribo a cuenta gotas, aunque la vida no esté hecha y tenga mil cosas más por contar, a veces pienso que esta vida ha valido la pena vivirla y ya me puedo empezar a morir sin que la muerte me alcance ya.
De un tiempo a estas fechas descubrí que la noche ni es tan larga, ni tan negra, ni es tan mala ni tan buena, solo es un pretexto para quedarme dormido y así que me sorprenda la muerte.

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Hoy cumple su primer mes. Desde luego que nos sigue dando sorpresas y sustos. Algunas cosas es casi seguro que se nos van a olvidar con el tiempo. Supongo que la vida nunca fue fácil y cada uno tiene dentro de sus historias al que contar, de aquellos tiempos em los que le hacían un pequeño guiño a la vida. Por lo pronto, esta noche Pablo promete no dejarnos dormir una vez más.

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Por alguna razón empecé a contar de forma regresiva. Siempre me molestaban las personas que hacían ese tipo de conteos. Me voy a gastar la vida contigo mi querido Pablo. Hace unos días estaba pensando en las consecuencias de que llegues cuando yo tengo cuarenta y algo (casi cuarenta y dos), una de ellas es que no conoceré a mis nietos o quizá si, todo depende de lo que tú decidas. Me da un poco de risa pensar en eso. Confieso que durante muchos años no deseaba saber nada de tener hijos, no tengo la más mínima idea del porque pero eso hacía y luego vienes tú y parece que mi vida va a dar un gran giro o eso me dice todo mundo y mientras eso sucede (la verdad es que ya está sucediendo), me da por pensar muchas cosas. Existe la posibilidad desde luego que seas un tipo precoz y se te ocurra hacer todas las cosas antes de tiempo, lo que yo creo es que si llego a convertirme en abuelo ya estaré entrado en años para cuando eso suceda. Estamos un poco más tranquilos, algunas noches mamá no duerme, no sé si por la emoción o porque todo le duele o por el estrés que nos ha ocasionado tanta incertidumbre. Cada vez más cerca, cada vez tu llegada es inminente y yo supongo que no sabré que hacer en el momento que todo eso suceda. Esa es la vida pues.

Supongo que eres chiquito porque es algo genético. Mi madre también es chiquita y con el tiempo vas a comprobar que yo soy igual que ella.

Hay cosas que no se pueden escribir, hay otras que no se pueden decir y otras más que ni se dicen ni se escriben. Algunas veces me despierto y sé que ya no aguanto más. No es la espera, eso es la que menos me preocupa. Es la incertidumbre. Pienso en dotarte de elementos para tu memoria, es lo menos que puedo hacer, darte algo a lo que puedas aferrarte en los momentos críticos, regalarte lo mejor de mí, pienso que la memoria que te dé durante tu infancia será fundamental para el resto de tu vida, pero no tengo ni puta idea de cómo hacerlo.

La única bondad que he ganado en estos días, es subir de peso, dicha bondad hace que se me aprieten las nalgas cada que doy un paso. Supongo que no es lo mejor.

Lo pobreza es la que mata los sueños, pero también la alimenta. Crecí en una ciudad rara, pase toda mi infancia sin alumbrado público, sin televisión, en aquella época tener una televisión no era solo un lujo, sino un prodigio, me pasaba largas horas jugando con mis primos y cuando crecimos, nos pasamos largas horas peleando por una posible novia, fue una etapa muy feliz de mi vida, pero la mayor parte del tiempo vivía enfermo. Enfermo de lo que fuera, como si el estar enfermo fuera un pretexto para seguir con vida, quizá era un vicio. Una de tus tías tenía chivas, sus hijos cuidaban chivas que les había heredado mi abuelo. Mi abuelo era otra historia, por momentos una gran historia, por otros un hombre cruel y quizá una persona imposible de tratar, a mí me toco la parte en donde todo mundo lo quería, pero no siempre fue así. Te contaba de mi niñez, yo era un niño muy rápido se trataba de correr casi nadie me alcanzaba, pero también me gustaba hacer maldades, se las hacia a casi todos. Me gustaba contar historias y mis primos y las niñas de mi edad decían que yo era un mentiroso. Sabes nunca me aprendí nada de memoria, me gustaba improvisar, contar lo primero que se me venía a la mente. Cuando contaba algo que todo mundo se sabía terminaba por cambiar la historia y contaba cosas que no tenían nada que ver con lo contado. No sé muy bien que te voy a enseñar, desde luego quiero que te gusten las cosas que a mí, que quieras escuchar historias y que después las quieras contar, pero últimamente , no soy bueno contando de forma oral y todo lo quiero escribir (tampoco soy bueno escribiendo). Lo único que tengo claro es que no te voy a leer todo, que prefiero mil veces ser yo quien te cuente la historia como lo recuerde y que con eso logres aprender algo interesante. No pienso en fabulas, quizá sueno algo raro pero pienso en los cuentos de hadas porque siempre he creído que a los niños les enseñan mucho más acerca de la vida.

Casi siempre escribo gracias a toda esa pasión que siento por las mujeres, y tú eres una excepción, escribo para ti o eso supongo.

Al principio, pensé en algo que me resultaba irremediable, me refiero cuando empecé a escribirte, pensé en qué punto comenzaba nuestra historia y así lo hice notar, después de empezar nuestra historia, me di cuenta que todo esto no es otra cosa que un gran borrador, el preámbulo de lo que intento decirte, que ni siquiera me acerco a lo que en verdad deseo contarte y no busco una estructura para hacerlo o algo que haga ver a lo escrito de una forma maquillada o artificial. Te empecé a escribir porque necesitaba desahogarme, porque era importante sacar todo lo que me estaba ahogando, luego ya no tenía idea de que estaba haciendo, solo sentía ganas de hablar contigo, de hacerte sentir que eres importante y aunque no te cuento gran cosa, se que sientes mi presencia y que de alguna forma te alegra el oírme, tal vez sea tiempo de contarte algunas cosas, pero pienso que si lo hago ya, en algún momento empezare a repetirme y no quiero que eso suceda, aún no.

Crecí bajo circunstancias extrañas, pero a mi manera siempre fui feliz. Algunas noches despierto, quizá he tenido un sueño traumático o algo me ha sucedido mientras dormía, que me siento agitado, espantado y comienzo a buscarte con la mirada y después de un rato le toco el vientre a mamá y te siento moverte y eso me tranquiliza, algunas veces pienso que tu corazón se ha detenido y eso me vuelve loco y no quiero verle la cara a la vida o a la suerte, porque eso dicen que es la vida: una cuestión de suerte y yo desde siempre he jurado que no creo en la suerte.

Tengo tantas cosas por contarte.

Supongo que en estos días vendrá el silencio, luego las emociones propias de tu llegada y con ello los llantos, las horas de levantarse a cualquier hora, cambiarte, bañarte, quererte. Supongo que por ahora es tiempo de esperas, de suposiciones, de esta vida que no es otra que la que vamos a compartir y quizá hasta ese momento, el momento donde lloras por primera vez comienza nuestra historia, pero lo cierto es que todo historia comienza donde uno quiere y como uno quiere y eso no quiere decir que sea peor o mejor, solo es un inicio y yo ahora mismo no lo sé. Mi pequeño Pablo, este mundo te espera y yo hare todo lo que esté en mis manos por enseñarte alguna de las cosas que he aprendido y por aprender sobre la marcha alguna más para reírnos juntos.

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Una mujer si siente en peligro a sus hijos es capaz de todo, eso dicen. A la mayoría les interesa “otro día más”, como si el estar vivos fuera el paraíso o quizá sea el miedo o tal vez lo sea la suma de todo. He vivido con miedo en las últimas semanas: miedo a que te mueras antes de nacer, miedo a que me muera antes de que nazcas, miedo a que una bala corte con tu vida o la mía, miedo al poco liquido que ni es poco ni tampoco es mucho, pero que es suficiente, miedo a los problemas de un cazón que no esta tan mal, miedo a los malos diagnósticos, miedo a tomar una mala decisión, miedo a estar vivo o a estar muerto, miedo al miedo de lo indecible y de lo dicho.

En los días inmediatamente posteriores a tu débil existencia, la muerte empezó a rondar mis pensamientos, no sé si porque ya estoy grande, sabes me imagino cuando tengas a tu primer hijo y lo poco que lo vamos a ver, tendremos cerca de los setenta años si todo sigue con la lógica que hoy vivimos, es posible que ni siquiera tengas hijos, por gusto desde luego, no me imagino otra cosa, me he sentido de todas las formas posibles, pero quizá en esta época más que nunca me he sentido vulnerable por todas las posibilidades que se evaporan y aparecen una y otra vez casi de inmediato que no me dan tiempo para relajarme.

Es la vida o es eso lo que hace de la vida algo extraña, excitante, estresante, intensa…la muerte.

No puedo engañarte. ¡No!, todos vamos a morir, no importa el tiempo, eso le pasa a toda la gente, no hay opción posible, algunos personajes de estos tiempos trabajan tratando de alargar nuestros días, pero nadie piensa en una vida eterna, aunque no dudo que ese parte del proyecto secreto de cualquier otro loco que aún está con vida. Yo no he tenido esa visión, es decir, he planeado mi pequeña inmortalidad al convertirte en mi hijo, pero antes de eso, pensaba que mi inmortalidad vendría después de construir historias y publicarlas en forma de libros, no sé cuántos libros, ni que tanta inmortalidad, el deseo sigue y la historia parece interminable, todos sufrimos, todos lloramos, todos, tenemos algo que contar, todos…

Antes de que acabe el año, diciembre del 2013, estarás afuera, nadie se pone de acuerdo y supón cual es la mejor fecha, el mejor momento para sacarte, para que hagas tu debut y eso a mí me causa más y más dolor de cabeza. Nunca me pregunto porque no lo hicimos antes y si lo hago no doy respuesta alguna como quien dice me hago el loco, el extraviado de ideas, el que no entiende nada. Creo que llegaras por la mañana, tal vez a primera hora, la verdad es que no importa la hora, lo que importa es que llegues y comiences a ganar fuerza y experiencias. Pienso en todas las cosas que te puedo enseñar, pero en ninguna tengo experiencia, y tengo unos cuantos gustos que parecen añejos, cansado y muchas veces aburrido, te pienso corriendo tras de una pelota, te pienso pequeño, muy pequeño, delgado e inquieto, te pienso jugando todo el tiempo y dejándome ver como el tiempo nos pasa a ambos y a ti te hace más fuerte y a mí me hace más débil, te pienso dentro de todas mis historias. Esas historias que aún no termino de construir pero que es la otra parte de mi inmortalidad, ese recuerdo que no quiero que se pague con mi muerte.

No sé porque te hablo de la muerte, pero lo cierto es que todos vamos a morir…todos.

Supongo que no hay necesidad de hablar de lo que todos ya saben. Los viernes por las tardes nos gusta ir al cine, aunque no lo hemos hecho últimamente, a ti te gusta, te pones a dar de saltos, pateas más de lo normal, parece que el ruido te estremece. Te compramos ropa muy pequeña, nos dijeron que serías prematuro, que tendrías bajo peso, a mi me da risa cuando veo tus pequeñas prendas, me da risa no sé si de alegría o de nervios, supongo que ambas cosas. Conforme van pasando las semanas ganas peso y tamaño, también ganas fortaleza. El problema del peso es algo que te va a seguir toda la vida, la sociedad es así. Para algunos tener sobre peso esta mal, para otros es cualquier cosa y motivo de agresiones. Últimamente he subido de peso, y con lo calvo que estoy digamos que no es la mejor imagen de mí, pero de eso te cuento en otra ocasión.

Otras veces la vida nos regala una oportunidad de escribir esas historias que parecen imposibles.

Supongo que hemos cambiado de médico justo a tiempos, que de no haberlo hecho tal vez tu estarías muerto o nos habrías metido cada susto en cada uno de las noches, al principio los pronósticos todos fueron alarmantes, pero creo que basta, no hay necesidad de contarte esa historias, mejor voy pensando en algunos cuentos para ti, en lo que planeo hacer contigo, en lo que deseo leerte, en las cosas que te puedo enseñar.

Pienso en tu primer año, en todo lo que nos vamos a divertir contigo y tú con nosotros.

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Esta no es una ciudad de genios, ni poetas o escritores, esta es una ciudad de delincuentes, de gente armada que entran a cualquier lugar con sus armas y se sienten héroes, aunque yo no tengo idea de que se sienten orgullosos. Esta es la ciudad que hemos escogido para que puedas nacer, para que crezcas, para que sueñes, para que seas lo que tú quieras. No es la mejor ciudad sin duda.

Fuimos con el Dr. Ambriz, es él quien en los últimos días te ha estado checando, la buena noticia es que fue descartada la tetralogía de Fallot, lo que quiere decir que no existe problema alguno con tu corazón. Sabes me pase tantas noches tratando de explicar qué demonios nos había pasado y como resolveríamos ese problema de tu corazón, pero ahora nos han dicho que no existe, que era composición de imágenes, que al menos es eso estas bien, digo al menos porque existe otro problema, uno que causa menos alarma pero que fue el que ha disparado todos estos viajes a Monterrey. Los médicos le llaman restricción del crecimiento, el tuyo parece ser de leve a moderado, le ponen nombre así que el tuyo es de grado cero a grado uno. Que de cosas. Lo cierto es que no tendrás muchos problemas para nacer, aunque nos recomiendan que lo hagas en la semana 37 de gestación al parecer es lo ideal.

A veces creo que esta es una ciudad horrible y pienso en otras posibilidades para que puedas crecer, pero el país esta convertido en un nido de violencia y no solo el país, el mundo atraviesa por etapas duras, abunda el desempleo, la apatía, la vida en corto. El país no tiene esquinas, no hay para donde irse, no hay tal lugar que sea mejor, solo nos quedan esperanzas, en qué o en quien, la verdad es que no lo sé, pero es todo lo que nos queda. Por otro lado no podemos abandonar esta ciudad por miedo, tal vez el miedo nos haría huir a todos y entonces esta ciudad ya no será más una ciudad.

Mi bálsamo en estos días es tu llegada, aunque a veces todo me rebasa.

Cada día es más difícil, leer o escribir, tú no tienes la culpa. He vivido todo tipo de estrés; de no haber estado calvo hace unos meses, a estas alturas ya lo estaría. Hace unos días leía un cuento de Carver en donde se narra la muerte de Chejov, sus últimos minutos. Aún no lo sabes, pero yo amo escribir, quizá es una de las cosas que más amo. En esa narración, el médico que lo asiste en sus últimos instantes, manada a pedir una botella del mejor champange que tuvieran en el hotel donde se hospedaba el escritor y su esposa y beben los tres un último trago como despedida, sin que nadie dijera salud, pues no había motivo para brindar. Si algo tengo claro es que para el día en nazcas yo me he de beber una botella entera del mejor champange que encuentre en la ciudad, no sé si lo merezco, y no es un pretexto el brindar por tu llegada, sabes, lo voy hacer porque creo que en ese momento todos mis demonios me van hacer pedazos y necesito distraerlos, como también voy a necesitar liberar todo el estrés que en estos días me está consumiendo. He subido de peso, no sé cuánto, pero ya se me nota y es algo que me preocupa a mi edad y creo que a ninguna edad es recomendable subir de peso. La bebida va a curar toda esa nostalgia indeseable por la que seguramente voy atravesar ese día. Si por alguna razón no puedo beber ese día, prometo que lo hare antes de que termine el año y después de hacerlo me acostare a dormir, eso es lo que deseo.

Como sea la muerte no va a dejarte en paz. Nunca. No hasta que te gane la partida, es algo que tienes que saber.

Esta es la historia que tal vez tú no quieras oír mi querido Pablo. Hace años las cosas eran de otra manera, los locos se tiraban de los puentes, algunos cuentan que no eran locos sino enamorados, hace años tomaban todo tipo de drogas para cortar con sus vidas, se daban un tiro en la cabeza o se prendían fuego. Ahora los males modernos demandan otras formas de quitarse la vida, aunque no varía en mucho. Ahora se cuelgan pero dejan testimonios en las redes sociales, esa es la vida, una gran telaraña que nos tiene atrapado, redes sociales, sitios donde escribir el día a día de nuestras vidas, la gente escribe cosas bobas y sin sentido como por ejemplo: “comiendo con mis amigos”, “en el baño”, “rumbo a una fiesta”, “en casa y solo” y una larga e interminable lista. La gente publica fotos y videos del instante mismo en que abandonan sus vidas. Esto es un caos. El mundo en el que vivimos esta convertido en un caos (yo diría que en gran medida es una mierda).

Cada semana necesitamos ir al médico, checar que todos tus flujos estén en orden, no podemos pasarlo por alto, hacerlo puede resultar trágico, eso es lo que entiendo, cada semana o dos tenemos que hacer un viaje de 300 kilómetros más o menos y cruzar por caminos minados, agachar la vista porque un delincuente o un narco o uno que anda drogado y con arma en la cintura nos queda viendo y nos reta y no podemos devolver la ofensa porque hacerlo significa abandonar la vida y porque a ellos, a esos delincuentes lo único que les importa es morir y andan todos los días buscando quien les hace el favor y que sus familias crean que son héroes, esos héroes modernos que nadie desea pero que ellos están convencidos que hacen falta. Así que nos levantamos temprano y salimos de casa, tres o cuatro horas en la carretera, todo tipo de carretera, todo tipo de retenes, toda la adrenalina al máximo y al final del día un largo suspiro por lo que nos espera al otro día, ese día en el que seguramente nos van a decir que todo está bien y que tenemos que seguir esperando, y ser pacientes. Larga espera de unos cuantos días. Los días más largos de mi vida.

En ocasiones tengo deseos de llorar y me aguanto, tal vez no tenga necesidad pero lo hago. En algún momento me preguntaron si iba a llorar el día en que estuvieras fuera del útero de mamá. Yo dije que no tenía motivo para hacerlo, aunque desde luego sería un llanto de felicidad. Hoy después de tantas cosas, no tengo idea de lo que va a suceder, es casi seguro que llore, es casi seguro que mil cosas se van a cruzar por mi mente ese día y no voy a tener manera de ahogar el llanto. Mi querido Pablo, a veces pienso en toda mi vida y creo que no merecer tanta felicidad.

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Aquí comienza nuestra historia. Triste, larga, alegre, divertida, corta o lo que sea de ella, tuya y mía, de los dos y de todos los que nos rodean. El argumento de esta historia es toda una suposición. Nuestra historia quizá debería empezar un día antes, una semana, unos meses o quizá unos años atrás, pero eso ahora no nos importa. No rezo por ti, porque son tantos los que prometen sus rezos para ti, además de que yo creo que nada de eso importa, y sí acaso importa yo no soy el más indicado para rezar porque siempre he creído que la vida dentro de la maldad y las cosas que llaman o que se creen que pertenecen al infierno es lo mío. Llevo unos cuantos días con esta idea en la cabeza. El inicio de nuestra historia, aunque quizá empezó mucho antes, en esos viajes, en esas aventuras, en esos gritos apagados que ocultaban todos mis miedos, los miedos que no me dejaban ser pero que sin embargo todo el tiempo han estado presentes.

¿Por qué me espere cuarenta y un años? No tengo idea.

Lo primero que te quiero contar, quizá no tiene mucho sentido, al menos no creo que lo tenga para ti. Pero te iré contando. Llevo muchos años tratando de ser escritor, no sé porque esta necedad con algo que quizá no tiene sentido, además todo mundo es escritor hoy en día o todos pretendo serlo y escriben largos Blogs, algunos de ellos muy aburridos (sin ir más lejos, yo escribo en un Blog aburrido y a veces no sé que estoy buscando al hacerlo). Así que he intentado ser escritor y renuncie a muchas cosas en la vida, quizá a sueños que no valen la pena, como el tener riquezas, aunque la mayoría de las veces el dinero nos hace falta para casi todo. Tienes un hermano. Emilio. Tu mamá es una mujer maravillosa y aunque la engañado mil veces en esas aventuras literarias, ella siempre me perdona, no dice nada, sé que ella entiende esa vida sucia y un poco ajena de la realidad que tengo. Tu hermano, llevaría tu nombre pero al final decidieron que no. yo no soy su padre pero lo quiero tanto como a ti, ni un poco más, ni un poco menos. Tú aún no llegas. Ayer cumpliste 30 semanas y los doctores se empeñan en querer sacarte de mamá, les alerta que no logres crecer lo suficiente. Piensan que algo anda mal, otros dicen que todo está bien y que debemos esperar al momento en el que llegues, para unos es eminente tu llegada, para otros vas a nacer en dos semanas y así las variables, la mayoría de la gente dice que estas en manos de Dios, pero yo no estoy de acuerdo, quizá porque nunca he creído en él. Mi vida es un desastre. No sé cuantas novias he tenido o de la mayoría no quiero hablar. Nunca tuve otros hijos y te confieso que durante muchos fui un egoísta que pensaba que unas 240 páginas y unos 175 gramos eran la medida y el peso ideal para un hijo, desde luego hablo de una historia impresa en algo llamado un libro. Títulos: todos aburridos y ni que decirte de las historias, por lo general mis historias nunca terminan, casi siempre son una idea prematura, algo que encuentra un final antes de tiempo y no se logra madurar una idea, una historia y la vida misma. He viajado por casi todo el mundo, tratando de escapar de mis demonios. Los que hemos vivido mucho nos da por explicar las cosas con el nombre de demonios y nos atormentan según parece. Yo he viajado pero pocas cosas han cambiado de mí.

Hay días en que mamá esta triste. Le dicen que tu bajo peso se debe a que ella no come mucho o que tal vez no toma suficiente agua y ella piensa comer mucho y tomar muchos líquidos para ayudarte, para que tú puedas crecer más y te tardes más en llegar, a los dos nos alegra cada que te mueves, cada que pateas, cada que das un giro. La verdad es que te estamos esperando desde el primer día y un poco antes, te pensamos, te deseamos, pero queremos que te quedes más tiempo adentro, el tiempo necesario para que estés más fuerte. Yo, a veces hago cosas tontas, por ejemplo me retire de la profesión que me llevo más de 20 años estudiar y no es que no tuviera importancia para mí, pero lo que yo deseaba era otro tipo de vida o mejor dicho aún lo que yo deseaba era vivir. Ahora te confieso que vivo y que estoy bien vivo, que sufro, que lloro y que en ocasiones pienso que no merezco la vida que llevo, porque no me ajusto a los deseos de una sociedad. Te iré contando como conocí a tu mamá y lo difícil que en ocasiones me resulto convencer a Emilio lo mucho que lo quiero, pero tenemos mucho tiempo, nuestra historia apenas comienza, no tengo idea si esta historia será larga, triste, divertida, aburrida, efímera e intensa, estoy seguro que yo intentaré que sea lo mejor de lo mejor y para eso todos los días te voy a dejar lo mejor de mí, pero me tienes que perdonar las horas en las que me ponga a escribir, pues esa es otra de las cosas que tanto amo.

Empiezo ahora, porque quizá no tenga tiempo de contarte todo lo que deseo, no importa las razones del tiempo, uno nunca puede disponer de él, sin que en ello vengan las consecuencias propias de las decisiones que vamos tomando. Se supone que trabajo. Ese trabajo es más bien un válvula de escape de todas las cosas que siempre he querido hacer, una situación ideal para no preocuparme de nada y dedicarme a ser un poeta que no escribe versos pero que sueña. Siempre sueño, pero con las cosas que el resto del mundo suele llamar malas y no me preocupa, porque en el fondo es en esos sueños donde descubro mi libertad.

Te llamas Pablo. No importa si aún no naces. O si te faltan diez o nueve semanas para que lo hagas, o dos tres semanas como los médicos creen, nada de eso importa. Pienso en tu nombre y en las mil variantes, pero Pablo me gusta desde el principio, desde que mamá lo propuso y creí que era el mejor de todos los nombres. Desde luego que yo pienso en variar muchas cosas de tu historia, pero es mi necesidad, mi necedad y una forma recurrente que tengo para huir.

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