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Posts Tagged ‘la frontera entre la imaginación y la realidad’

Pretender que la realidad ha superado a la ficción es un mal sino necesario, si recurrente en los últimos. Se ha vuelto parte esencial para que algunos podamos contar nuestras historietas. En el mundo práctico, la ficción no puede verse superada por la realidad porque cuenta con dos armas muy poderosas, que son: la imaginación y el sueño, estableciendo una frontera muy bien delimitada entre realidad y ficción. Muchos escritores nos cuentan “historias verdaderas” y nos montan en un espectáculo sin precedente, pero al final siempre regresamos a los mitos, a las leyendas urbanas, a la transformación mediante la imaginación y nuestros sueños de las historias que deseamos contar. El mundo no lo podemos ver con una vertiente en la cual no se puedan distinguir realidad y ficción, no podemos decir que se han tocado las fronteras para convertirse en una sola, en una imaginación-realidad, y ahora nos toca vivir en un lugar que solo podría ocurrir en las películas; sin embargo las películas con esas famosas historias verdaderas han querido tocar las fibras más sensibles del espectador, representando sus miedos y en gran medida lo que a diario se suele vivir, en medio de este caos de violencia generado alrededor del mundo, y se quiera o no, nuestra imaginación termina por representar ese paisaje para darle una especie de realismo mágico que a nadie se la habría ocurrido en su supuesta imaginación de un mundo tal cual lo conocemos, atrozmente hermoso.

Escribir es una tarea compleja, que representa muchas horas de investigación y en la mayor parte de las veces nos sentamos a escribir una historia si saber supuestamente porque, pero que van de la mano de nuestras obsesiones y miedos, de nuestros caprichos, el escribir se convierte en un arduo trabajo, no se pueden contar historias pretendiendo estar inspirado y creer que con eso será suficiente, una cosa es el arte de narrar lo que nos toca vivir y otra es el hecho de jugar con lo que tenemos y darle forma. Escribir es una tarea desgastante, pero al mismo tiempo es la forma en la que estamos coqueteando con la imaginación, no es cuestión de inspiración y todas esas cosas que mucha gente cree y que supone que es el trabajo de un escritor. No importa si en tus historias quieres hablar de los hechos recientes y cito un ejemplo muy claro. Los muertos de esta guerra contra el crimen organizado, las amantes de los narcos o los narcos mismos que se han vuelto un  tema de moda. Muchos nos podemos sentar y narrar un evento, podemos contar la historia de un muerto, ya sea por efecto colateral o porque tenía vela en el entierro, podemos decir nombre, circunstancia social y lo que hacía aquella noche, tarde o día en que perdió la vida, hasta ese punto hacemos una crónica o simplemente un relato de esa posible historia, creemos que con ello tal vez y solo tal vez hemos creado una historia que todo mundo quiera leer. Nos olvidamos del realismo mágico que puede existir en la historia a contar y si lo hacemos corremos el riesgo de ser criticados por nuestros posibles lectores y todo porque nos hemos acostumbrado al consumo rápido, a las entregas inmediatas, a las historias que no develan  otra historia en sus entrañas, que se pueden leer de manera lineal y hasta ideal y que nos cuentan en dos acciones, todo lo que existente en nuestros personajes, pero ya nadie nos quiere contar lo que estos personajes soñaban o imaginaban, ya nadie se quiere preocupar por esos aspectos y quizá sea porque esos aspectos o venden poco o nos son representables en ningún proyecto cinematográfico.

Algo simple del juego de la imaginación es pensar que ciertas cosas pueden pasar, por ejemplo: imagino que la chica terriblemente hermosa de la reunión de anoche, vendría a mi cama después de haber leído una serie de poemas, puedo imaginar que cada vez que se mordía los labios ella pensaba en mí y en las cosas que podríamos hacer juntos, y supongamos que pasa, que ella viene a mi cama y antes de que su cuerpo sea desnudado enteramente, ella me cuenta sus historias, sus miedos y sus constantes sueños, y en cuanto me empieza a contar sus sueños, descubrimos que yo he tenido los mismos sueños a lo largo de mi vida, soñamos con un hombre que no tiene ojos y que cada que se lleva la mano al rostro es capaz de observar al mundo. Entonces ella, la chica terriblemente hermosa de la reunión de anoche, decide que no existe mejor pretexto para reunirnos cada semana que el contarnos nuestros sueños, nos olvidamos de leer poesía o de hablar de las cosas que estamos haciendo y cada vez que nos encontremos vamos a construir un mundo juntos, donde los placeres del cuerpo no tendrán la importancia que en un principio creímos que nos uniría. Otra forma simple de contarlo, es: chica terriblemente hermosa cae seducida en una lectura de poemas, nos vamos a la cama y experimentamos los orgasmos más intensos de nuestras vidas. Jamás nos volvimos a encontrar, pero aún hoy no puedo olvidarla, se llevo el borrador de mi novela.

Decir que entre la realidad y la ficción no existe un límite bien marcado, por muchas cosas que nos toque vivir, es un punto inalcanzable, no podemos dedicarnos a narrar los eventos consuetudinarios a favor de una buena literatura. Sin imaginación no hay paraíso.

 

 

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