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Posts Tagged ‘HISTORIAS’

Sigo vivo, quizá eso sea un gran problema. Parece que hay muy poca gente interesante. No entiendo muchas cosas, y me obsesionan otras. Quizá los que ocasionalmente me leen puedan decir que me obsesionan las amantes, a veces no yo sé porque me dejo arrastrar por ese tema, tal vez sea algo tan común que no debería escribir acerca de ello, otra cosa que me desespera es la música, la que ahora oyen los que son más jóvenes es fatal, está llena de ruidos y no entiendo cómo es que se puede llenar una cabecita con esos ruidos, pero la gente ama esos ruidos que nunca trascienden más allá del momento.
Durante mucho tiempo mataba el día corriendo, desde luego que solo lo hacía durante una hora y a veces dos, el resto del día me ponía a trabajar, aunque no estoy seguro si en realidad trabajaba, era un trabajo duro y que tenía que hacer con las manos, quizá por eso le tengo especial cariño a ellas, mis manos; sino asesinaba el día, las cosas se me complicaban y me parecía que era algo interminable, me gusta la noche porque todo está en silencio, prefería escribir cerca de la mitad de la misma, cuando solo se escuchan los ruidos de los gatos en los tejados, aunque en la ciudad de México que era donde antes vivía lo que menos hay son tejados, pero si muchas casas con laminas ruidosas. Donde ahora vivo parece que los gatos esta ausentes o tal vez le tienen miedo a las balas y por eso no salen a la calle.
No me gustan las fiestas y tampoco me gusta la compañía de mucha gente, es más a veces creo que no fui hecho para compartir con la gente y casi siempre la evito. Me gustan las mujeres sobre todo si puedo revolcarme con ellas. Estos tiempos las cosas son muy difíciles, las amantes modernas, prefieren que las veas por skype, o pasar horas interminables enviando mensajes, supongo que no hacen nada de sus vidas en las que el teléfono, tableta o lo que usen para enviar sus mensajes este lejos de sus manos, la comunicación entre amantes hoy en día debe ser del orden de unos quince mil mensajes por mes. Hace un tiempo me gustaban las piernas flacas, no preocupaba por nada más, hoy en día no sabes si la mujer que te gusta tiene las piernas flacas y no solo porque todo mundo use pantalones sino porque la posibilidad de verlas es casi nula.
Alguien más ha tomado el control por nosotros. Nos pasamos el día viendo cuando gente hace like a nuestras publicaciones y cuanta más se agrega como nuestros amigos, no vemos a los demás y nos enteramos de las vidas de nuestros compañeros de trabajo por medio de mensajes. Aunque suene raro tengo que trabajar, yo no tengo padres con mucho dinero que me hagan el chingado favor de evitarme el trabajo y que yo pueda dedicarme de tiempo completo a escribir, lo otro es que no soy muy bueno escribiendo, así que sería un dinero tirado a la basura.
Hay tantas cosas que me llenan de tristeza y que me ponen cada vez con más ganas de no salir a la calle, por ejemplo, cuando voy al trabajo, siempre me topo con las misma historias y los mismos rostros confusos, rostros que parecen no albergar ningún sueño y que parece que están esperando que alguien venga a resolverle sus problemas, el negocio es el dinero, no importa cómo o cuantas mañas te tengas que dar, el negocio es aprovechar la ocasión sin importarnos que el barco se esté hundiendo, un barco que se llama país y donde el capitán se encuentra preocupado porque desea cambiar de set para que su actuación sea magistral, el supone quiero pensar que su actuación es elemental para el país y el resto de nosotros suponemos que sino actúa bien debemos quedarnos callados para no experimentar su furia, pero te hablaba del trabajo y de las cosas tediosas con la que me topo todos los días. En ocasiones pienso que lo mejor sería irme a la cama con todas las mujeres del trabajo, pero desde luego que se trata de una tontería, algo sin sentido, además quien podría aguantar una situación así por el resto de sus días. Yo no. Tengo necesidad y es por eso que tengo que seguir interactuando, pero en realidad esa situación me jode todo el tiempo y parece que estoy ciclado porque no se otra cosa que no sea hablar de lo mismo.
Una amante que no haga otra cosa que estar enviando mensajes no es una amante, aunque en estricto la acción del engaño, si es que se ve a la amante como parte de un engaño, existe. Piernas flacas, ojos grandes, y mucho senos, quizá eso era lo ideal hace algunos años, ahora basta con tener buena conexión, buenos dedos para responder a la brevedad y no importa si en algún momento estas frente a ella y te ignora, pues lo que en realidad importa es que te conteste todo el tiempo y tengas que imaginar su voz, su risa, su vida. A todo esto anoche soñé con Tolstoi y no estoy seguro, de si me sigue gustando.

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En mi sueño, ella estaba conmigo, en la cama, desnuda, afuera de la casa caían copos de nieve, aunque en este lugar nunca caen copos de nieve, pero caía algo muy parecido a los copos de nieve o se sentía tanto frío que yo creo que bien podría decir que eso estaba sucediendo. No la pude retener porque fui un débil, porque  deje que ella se diera cuenta de una realidad que parecía inverosímil y sin sentido, ella no habría de morir en mis manos, pero tampoco habría al otro día copos de nieve en la calle y mi sueño se habría esfumado para siempre. Desde luego que nadie habla del futuro y de los sueños lo único que se puede hacer es hablar de ellos. Hay algo en este vivir diario en el mundo, algo muy cercano a la nada, pero tardamos toda una vida para darnos cuenta, yo en este momento aún lo ignoro, y como dije antes del futuro nadie habla y yo no voy a romper con esa tradición. Esto que ahora hago se llama no dormir, algunos creen que duermo cuando vengo al trabajo, pero no es otra cosa que entrar en romance con el silencio, es el instante en el que puedo leer o intento escribir, es la destrucción de uno que otro sueño y es romper la virginidad de ella en cuestiones de fidelidad; cuando le dije a ella que lo que hacíamos era otra forma de infidelidad, le rompí su virginidad y aún saboreo ese sabor de la sangre que rompió con las historias que intentaba ser narradas, nadie ha salido limpio, me duelen los sueños, esos donde caen copos de nieve y ella esta desnuda en mi cama, deseando ser penetrada.

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Vamos a suponer que tienes razón, que el matrimonio lo es todo y que el amor es algo con lo que no se puede jugar.  Vamos a suponer que no existe la infidelidad si hay distancia de por medio o si tan solo nos hemos intentado seducir mediante mensajes, uno tras otro y de forma lenta, vamos a suponer que todo este tiempo no hicimos otra cosa que jugar y que en ese juego la idea era simple, engañar pero sin hacerlo, como quien dice llevar el juego hasta donde me conviene y luego, bueno el luego es algo que tú y yo sabemos. Vamos a suponer que aun con él, eres una mujer bonita, no sé si la más bonita, pero vamos a suponer que así es, pero con él no te puedo imaginar desnuda, ni puedo imaginar tu sonrisa después de hacer el amor y tampoco puedo imaginar cómo es tu silencio, aunque ahora después de tanto tiempo lo que me regalas es eso, tu silencio. Vamos a suponer que ayer fuiste indiferente porque un día antes había llovido o porque alguien ha dado la noticia que los desaparecidos han muerto, que fueron quemados hasta dejar casi nada y ahora  todo mundo habla de ellos y sienten tristeza, rabia, impotencia o quizá mucho más miedo que antes, vamos a suponer que el gobierno tiene la culpa, pero ni siquiera eso me permite soportar que me ignores, y todo porque crees que le estas mintiendo. Si todo esto de suponer solo me hace querer decir la verdad, que la verdad se vaya al diablo y tú si lo que quieres es ignorar, pues ignora y disfruta, que la pasión que por ti siento, no está en los besos, ni en el corazón, ni en el desnudo de tu pierna que escondes con recelo, la pasión es algo que me invente, supongamos que para tener una historia que contar durante mucho tiempo. Suponer es una puta. Si lo que quieres es ignorar, no me importa, pues mi memoria sabe del pasado lo que yo le permito recordar y a veces cuando en verdad lo necesito, no puedo siquiera un nombre pronunciar, porque ya lo he olvidado.

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Escribo luego existo

Por un momento pensé que hoy escribiría una gran historia, pero nada me ha llevado a ella, confieso: que tengo sueño, que estoy cansado y que no quiero dejar de escribir, quizá soy un necio, pero escribir es lo que amo y cuando se ama así, no hay poder que te aleje de ello. Supongo que mañana he de escribir una historia, sin juzgar grandezas.

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Yo iba engordando milímetro a milímetro cada día, no sin hacerme la falsa promesa de que mañana sería diferente; que al llegar el nuevo día, haría lo posible para perder esos milímetros que había ganado en cada día, llegue penar que con unos cuantos días podría perder no solo kilos, sino muchos centímetros.
Mientras ganaba unas cuantas tallas, yo me sentía satisfecho, porque me había inventado esa idea de estar cumpliendo con mi destino de escritor, no creía en muchas cosas, incluso no creía en el destino, pero cuando se trataba de escribir, yo olvidaba mis convicciones y me repetía una y otra vez, al igual que un vicio, que mi destino era el de ser escritor. Seguramente mis escritos tenía poco valor y no me refiero al hecho económico, seguramente nadie los habría de leer y desde luego que cuando me enterara de que todo lo que he escrito va a perderse en el olvido, sentiré mucha tristeza. Pienso todo eso y por nada del mundo tengo deseos de dejar de hacerlo, así que sigo escribiendo, seguramente no escribo para nadie y lo hago para mí, pero es preferible al silencio, preferible a pasarme el resto de mi vida durmiendo o haciendo creer al resto que la vida me importa y participar en sus reuniones sosas que me cansan mucho más.

La idea de todo o nada siempre me persigue, pero por ahora me llena el escribir, sin importar posibles resultados.

Muchas de las historias surgen leyendo, sobre todo me gustan las aventuras policiacas, esas estructuras básicas de asesinos, policías-investigadores, que se la pasan vigilando y descubren cosas que nadie le da importancia pero que vienen sucediendo desde siempre. Luego vino la idea de mudarme, la ciudad desde un principio era una tristeza polvorienta, calles desprovistas de pavimento, lugares que se inundan ante la amenaza de una lluvia, un par de cines (aunque hay en total tres cines), camiones verdes que vigilan la ciudad y trocas que hacen la “guardia”, gente que vigila con el rabo del ojo y que alza la mano para comunicarse mediante claves la existencia de un peligro, la ciudad es un polvorín, una alerta constante y cada quien intenta informar porque nos gusta eso, decir las cosas que están sucediendo, porque tenemos necesidad de contar lo que estamos viendo, y porque todo esto es parte de la historia, al final nada es como uno quiere y nos pasamos recordando cosas que tal vez nunca sucedieron. Somos un grupo de gente que no hacemos nada pero dejamos hacer a los que quieran hacer cualquier cosa.

Fue en el tiempo que llegue a esta ciudad que me prometí apuntar todo lo que fuera interesante, solo lo que en verdad fuera interesante, lo que valiera la pena de ser anotado.

Llevo mucho tiempo huyendo, nadie ni yo sé de qué estoy huyendo, pero ese sentimiento me persigue todo el tiempo y lo peor de todo es que me gusta sentirme así. Llegue a esta ciudad quizá como se llega a todo lugar, un poco confundido, con muchas tristezas, pensé que el viento no era lo mismo, que las nubes carecían de color y que la lluvia al caer no tenía la misma fuerza, desde luego que no deje de sentir el peligro, pero nunca antes había estado en una verdadera situación de peligro. Así que llegue y me encontré con un lugar que estrechaba cada vez más mis historias, porque todo lo que antes pasaba en mi imaginación ahora lo podía ver a diario en las calles, amenazas, suicidios, traición, pasiones descaradas y todo eso desde el primer amanecer.

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—Si no es ahora, entonces cuando—dijo ella, mientras dejaba escapar una sonrisa que nos contagiaba a todos

Era tarde y ella me había reclamado que escribiera esa historia, donde confesaba que en algún tiempo fuimos amantes, no precisamente ella, pero era el nombre, el cuerpo y todas las descripciones que coincidían, con lo que es ella. Antes no importaba que usara su nombre, es más podía decirle lo que me viniera en gana, fue así como sucedieron las cosas, un día la invite a salir y nos dejamos llevar, aunque decir que nos dejamos llevar es un pretexto para no tener que explicar nada. Más que dejarnos llevar, lo que sucedió es que ambos lo deseábamos con tal fuerza que el encuentro era inevitable, todo era cuestión que uno de los dos lo propusiera. A mí me gusta sentarme allí, en el transfer, corría el riesgo de que los cirujanos comenzaran hablar y esos rumores llegaran a los oídos de mi mujer, pero la verdad es que no me importo mucho. Me gustaba estar allí, en verdad la pasaba bien y las risas se llevaban con facilidad mi mal humor y mi constante dolor de cabeza, nunca antes había encontrado un remedio natural para mis dolencias y yo estaba encantado.

—¿Por qué?

—Estaba desesperado y no quería perderte

—¿Por qué?

—Porque soy un  tonto, porque pensé que si lo escribía tú entenderías lo  mucho que te quiero, por eso.

—¿Cómo sabes que te querría más?

—Porque no puede ser de otra forma, a ti no te interesa el dinero y aún crees en el amor, y una historia de amor siempre es mejor a cualquier cosa.

Nos sentamos uno al lado de otro, nos recargamos en la pared y yo lancé el más profundo de mis suspiros, de haberlo querido nunca lo habría logrado. Ella me dijo que se le antojaba una Coca, le pregunté si de dieta y me mando al diablo al tiempo que me decía, que eso a ella no le hacía falta y desde luego que tenía razón. Nos quedamos un buen rato mirándonos, no había nada nuevo, yo seguía igual de pelón que la última vez y a ella no se le borra del rostro esa sonrisa.

—Demonios, ¿por qué he tardado tanto en saber que tú eres lo que necesito?

—Porque antes no tenía novio y ahora que lo tengo tú te sientes vulnerable, es por eso.

—Tenías que esperar, darme una oportunidad más, lo sabes muy bien

—Querido, era ahora o nunca, tú sabes que la vida se nos va entre suspiros.

Una de sus compañeras se le acerco y le dijo que si pensaba irse temprano, y que de no ser así, le pedía por favor que le ayudara con la siguiente cirugía y mientras le estaba diciendo eso, le acerco unas hojas que eran parte del expediente del paciente. Es una nefrosctomía percutánea agrego. Ella se movió ligeramente. El cirujano pasó con su ayudante. La luz del quirófano era cegadora. Ella llevaba su nombren en la filipina. Ella tenía frío se le notaba en los brazos. El médico cirujano ordeno que le bajaran al clima que le preocupaba que el paciente se pusiera hipotenso. Yo me levante. Y antes de irme le dije que tal vez más tarde podríamos hablar, ella sonrió y eso me dio un poco de esperanza. No podía ser posible, no podía creer que aquello con ella se estuviera terminando, no  deseaba creerlo.

La guardia termino a la hora pactada.

—Te vienen a recoger

—Qué importa si vienen o no, a ti nunca te ha importado, siempre me voy sola

—Sería mejor irnos juntos. Si nadie viene por ti, me gustaría llevarte a tu casa, quizá nos podemos detener en el camino a cenar algo.

Pasaron más de cinco minutos antes de que ella dijera algo. La noche era fría. Ella tenía puesto su cubre polvo y los labios pintados de rojo, su sonrisa me estaba matando y yo lo único que deseaba era tenerla en mis brazos y poderla besar, Dios sabe cuánto deseaba besarla y por nada del mundo la obligaría hacerlo, nunca lo había hecho.

—¿Qué deseas?

Me le quede viendo.

—¿Otra oportunidad?

—No vale la pena, contigo nunca dejare de ser la otra y sino aprovecho ahora la oportunidad que tengo, entonces cuando—ella me miro fijamente. Baje la mirada y ella comenzó a marcharse.

—Me quedare toda la noche contigo—nunca tengo sueño y podemos quedarnos despiertos hasta las tres o cuatro de la mañana para que tú puedas descansar.

—Eso lo hubieras hecho la semana pasada. Ahora ya no me interesa.

Sentí ganas de decirle que si no se quedaba conmigo esa noche yo estaba dispuesto a suicidarme, que no podría tolerar, saber que ella estaba con otro, pero mi voz se quedo ahogada en un silencio que hasta el día de hoy no sé explicar. Ella avanzó unos cuantos metros, y se volteo suavemente y su sonrisa en total plenitud choco con mi mirada. Y dijo:

—Lo siento querido, tal vez si no funciona te busque, pero por ahora deja que sueñe que es ahora mi oportunidad.

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Mi madre me pario en medio de la nada. Ella alegre y yo por eso no fui menos feliz. Digamos que lo hizo a ras de suelo, no tenía ganas de volar. Lo primero que percibí fue ese olor de la tierra mojada. Eran la 1.30 de la madrugada o quizá sea mejor decir de la noche, aunque quizá eso no sea relevante.

Todo el tiempo he querido huir de México, de mi casa, de mí, he vislumbrado más de una vez, todo tipo de posibilidadesdestino, me he inventado cualquier tipo de delito, deudas y las cosas más atroces que puedan existir, así como circunstancias que carecen de mayor importancia. Mi vida: un desorden, pero eso tampoco importa.

 

Fueron más de tres días para poder venir a este mundo, parece que yo me negaba hacerlo y mientras eso sucedía, mi madre debió experimentar algo cruel, pero eso lo supongo, yo pienso que desde ese instante comenzó mi huida, esa fue la primera de muchas, mi primer contacto con el mundo era ese el escape primigenio, si mi madre gemía por el dolor, yo gemía por el placer, ella seguramente sudaba de miedo. Ella en aquella vieja casona, que ahora que lo pienso no era tan grande pero en mi niñez, era quizá un monstruo de construcción. Imagino todos los escenarios posibles, aunque no hace falta, el lugar sigue de pie, es un viejo granero, que hoy en día fue habilitado como una habitación más, ese lugar donde muchos años después habría de morir el despiadado de mi abuelo. Imagino a mi madre tirada en el suelo, como lo hacen los perros cuando van a parir, y la imagino con ese dolor,  dolor que cuentan que no se compara con nada y a veces pienso que ese debe ser el mismo dolor que sienten los padres cuando se les muere un hijo, pero no puede asegurarlo, pues a mí no me ha pasado. Ella mi madre en cuclillas, dejándome asomar a este mundo, quizá fue en ese instante que me deje atrapar por la tragedia y le horror o desde adentro ya venía así, con esa carga, me gustan las posibilidades.

En mis huidas siempre me sigue ese sentimiento de vacío y dolor, entonces me dejo arrastrar y muchas veces termino confundido, y ya no es mi deseo de escribir el que se encarga de mantener el equilibrio; es en ese momento que me vuelvo un ser memorioso y pienso solo en ellas, en las mujeres que a lo largo de estos años me han rescatado; sin ellas, sin las mujeres yo no soy nada.

 

Llegue al mundo. mi madre me tomo entre sus brazos y estuve a punto de caer al suelo, no estaba mal para una primera caída, no estaba mal la idea de revolcarme con esa tierra mojada, pero lo cierto es que ese olor se convirtió en mi favorito, el olor a tierra mojada y no el olor de un posible miedo; ella, mi madre se encargo de separarnos y me hizo un nudo sino con mucha maestría, sin con enorme pasión y con eso sellaba para siempre nuestra separación que al mismo tiempo se convertiría en un pacto de lealtad, un pacto que todo el tiempo estaría presente entre los dos, y desde entonces fuimos muy unidos, eso sí, cada uno se encargaba de sus vidas. Aquella noche fue para ella, el primer asomo a la muerte, una muerte que estaba siendo provocada por una fuerte infección, pero no le tocaba, eso es lo que dice ella, piensa que fue salvada por el destino y por un acto casi mágico: aún no me toca. La verdad es que yo me alegro que no sucediera esa probable muerte. Pienso que si el malvado de mi abuelo se hubiera encargado de criarme, yo sería en estos momentos un jodido, un infeliz, y no tendría esta vida que tanto me gusta, si bien puede decirse que es una vida de complicidades con mis seres imaginarios y también con seres reales. La vida con el abuelo sería una cosa aburrida y yo no tendría nada que contar, él era un hombre simple, derecho, sin cuento oculto, todo te lo decía de un solo golpe y dejaba que se perdiera el encanto de la sorpresa, no deseaba contarnos nada y lo sabía hacer muy bien, pero estaba reducido, era cruel, eso era todo. Para mi contar es eso, un destino, una forma de vida, algo que se aprende de los seres que te rodean y que si bien viene con nuestra naturaleza, el desarrollarlo depende de la gente que este contigo. Ella mi madre era una mujer natural en el arte de contar historias y digo que era, porque ahora ya no desea hacerlo, como si algo hubiera cambiado en su interior, quizá sea esa soledad en la que ella decidió vivir. Yo, yo es un invento y tal vez era un monstruo, pero esas cosas nunca tuvieron importancia para mí, a mí excitaba la idea de viajar, aún me excita y mi imaginación nunca se detiene, pienso que la herede, pienso que soy afortunado, aunque de niño, gracias a mi imaginación, todo mundo me decía mentiroso y pensaba que ellos eran unos tontos por no entenderme, pero sobre todas las cosas, pensaba que no tenían la mayor fortuna porque no eran capaces de imaginar, mi torpeza con el mundo real me costó muchas golpizas, pero nadie fue capaz de sacarme de ese mundo, mundo donde ahora estoy y pretendo contar todas estas cosas, aunque parecen del lado oscuro, la verdad es que yo no losé, pero me divierte.

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Buscando otras historias posibles, he descubierto a una mujer que no puede contar más cuentos. El corazón de sus historias le fue arrebatado por eso yo que la consume a diario.

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Cuando ella me dijo que me quería contar su historia, pensé en todas las cosas que me había perdido a lo largo de mi vida, y sí: la imaginación no solo esta contenida en los libros, sino que es parte de lo cotidiano, y de los sueños. Mucho café, muchas horas de platica, historias que laten por si mismas, música para mis oídos y abrevadero para mis letras

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Vendrá el silencio y entonces tatuare en tu útero nuestra historia,

ese silencio que nos acompañara hasta que la muerte lo rompa en llantos

hasta que la mañana o la noche no tengan sentido, hasta que cansado

de no hablarte, de no hablarme, de no hablarnos, todo sea un pretexto

para los viejos remordimientos, para las noches insomnes, para la fuga

de tus ojos, para cualquier vicio absurdo, para palabras vacías. Vendrá

el silencio y nuestros gritos no se escucharan más en la casa, y de tu útero

tatuado, nuestra historia acompañara de la mañana a la noche

las palabras jamás dichas. Un silencio, una vida, este destierro.

 

Para todos el silencio tiene un guiño, un pretexto, unas ganas de habitarnos.

 

Vendrá el silencio y entonces tatuare en tu útero nuestra historia,

tatuar es como creer que a diario escribo un relato, un cuento, una

suma de ideas inconexas que parecen no llevar a ningún lado,

tatuar es como completar la parte de nuestra imagen que se le escapa

al espejo, es como recorrer un laberinto sin miedo a perdernos,

tatuar es como resumir la vida y seguir vivo, aún estando muerto,

vendrá el silencio y tus labios cerrados, le darán paso a estas

historias que tendrán su eternidad en tu útero tatuado.

 

En silencio construiremos las historias que para siempre nos van acompañar.

 

Vendrá el silencio y entonces tatuare en tu útero nuestra historia,

historias llenas de palabras vanas, de noches atrincherados con el insomnio,

de mañanas sordas, de viejos instantes que solo serán recuerdos,

de vidas que no serán nada, de esta nada en donde el silencio

será la reina, donde cada palabra será un grito callado, donde tú o yo

no seremos nada, vendrán los sueños donde sabremos

que somos nosotros los que dejamos ir toda esta historia ahora

tatuada en tu útero, en mi silencio, en las historias que no salen

de mi mente, en esas historias perdidas en un laberinto con espejos.

 

Vendrá el silencio y tatuare en tu útero mis gritos ahogados.

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