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Posts Tagged ‘historias que no tienen fin’

Como olvidar el dolor si me persigue incluso con mayor ferocidad que mi sombra y cuando desaparece, regresa para golpearme cruelmente. Si al dolor lo comparo con la muerte no es algo que se pueda considerar grave, urgente. Insoportable.

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Aquí la apuesta, cada que sales, es: sí, regresaras a tu casa con vida, y todas las variantes posibles que pueda implicar el verbo regresar. Por ejemplo, regresar sin balas en el cuerpo, regresar con el cuerpo completo o simplemente regresar. Acá, la gente ya hace chistes de los eventos, por ejemplo, si estas en medio de una balacera, dicen que los “gabachos” están de manteles largos (por aquello de ser nuestros vecinos). La cosa, dicen: que no era tan trágica, que antes no se había vivido algo parecido, culpan sobre todo al gobierno. Hablan del ejercito en las calles, de los programas para eliminar la delincuencia, de los programas sociales que no funcionan (eso lo digo yo y otros cuantos), pero nadie habla (bueno alguno lo hacen, pero en este caso no cuenta), de la memoria de los criminales, estos nuevos criminales que se han olvidado de la ética del criminal, es decir, este tipo de criminales debe contar con un código de ética que les obligue o condicione a no lesionar a la sociedad en general, porque la sociedad en general es la que los cobija, la que los consciente, la que de alguna forma sabe sus escondites y mañas, pues esa sociedad en general, es su familia, su madre, sus amigos, sus hijos.

En otras palabras estos delincuentes son exactamente igual a nosotros(los que no somos delincuentes) y cuando nos encontramos en la calle y nos mezclamos, ni quien nos pueda distinguir (otra pequeña mentira, pues algunos delincuentes, resaltan entre todos). Pero el problema sigue siendo el mismo, si es que se debe llamar problema, lo cierto es que acá vives bajo la trinchera, todo el tiempo escondido, todo el tiempo deseando no toparte con “ellos” y si los topas, no tienes más remedio que decir: ya me tocaba y precisamente hablando de tocar, dicen que algunos de los delincuentes hacen visitas a domicilio, para requerir apoyo para la organización y que no aceptan un no como respuesta. La pregunta es: ¿debes soportar hasta el final de nuestros días o debemos organizar una marcha nacional?

Cosas que oigo

No te enteraste—dice el más bajito

—¿De qué?—responde el más alto.

—De la balacera—dice el más bajito, mientras se acicala los bigotes—hubo dos heridos, uno de ellos, es un padre.

—¿A qué horas fue eso?—cuestiona el más alto, mientras se acaricia la panza.

—Hace unos minutos, poco después de que  pasamos por la Canales—dice el más bajito.

—Que mala suerte— dijo el más bajo y se fueron caminando, sin mirar atrás.

Lo importante para muchos y es el pan diario, es saber si van a regresar a sus casas, mientras las calles huelen a sangre.

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