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Posts Tagged ‘esta historia comienza aquí’

Aquí comienza nuestra historia. Triste, larga, alegre, divertida, corta o lo que sea de ella, tuya y mía, de los dos y de todos los que nos rodean. El argumento de esta historia es toda una suposición. Nuestra historia quizá debería empezar un día antes, una semana, unos meses o quizá unos años atrás, pero eso ahora no nos importa. No rezo por ti, porque son tantos los que prometen sus rezos para ti, además de que yo creo que nada de eso importa, y sí acaso importa yo no soy el más indicado para rezar porque siempre he creído que la vida dentro de la maldad y las cosas que llaman o que se creen que pertenecen al infierno es lo mío. Llevo unos cuantos días con esta idea en la cabeza. El inicio de nuestra historia, aunque quizá empezó mucho antes, en esos viajes, en esas aventuras, en esos gritos apagados que ocultaban todos mis miedos, los miedos que no me dejaban ser pero que sin embargo todo el tiempo han estado presentes.

¿Por qué me espere cuarenta y un años? No tengo idea.

Lo primero que te quiero contar, quizá no tiene mucho sentido, al menos no creo que lo tenga para ti. Pero te iré contando. Llevo muchos años tratando de ser escritor, no sé porque esta necedad con algo que quizá no tiene sentido, además todo mundo es escritor hoy en día o todos pretendo serlo y escriben largos Blogs, algunos de ellos muy aburridos (sin ir más lejos, yo escribo en un Blog aburrido y a veces no sé que estoy buscando al hacerlo). Así que he intentado ser escritor y renuncie a muchas cosas en la vida, quizá a sueños que no valen la pena, como el tener riquezas, aunque la mayoría de las veces el dinero nos hace falta para casi todo. Tienes un hermano. Emilio. Tu mamá es una mujer maravillosa y aunque la engañado mil veces en esas aventuras literarias, ella siempre me perdona, no dice nada, sé que ella entiende esa vida sucia y un poco ajena de la realidad que tengo. Tu hermano, llevaría tu nombre pero al final decidieron que no. yo no soy su padre pero lo quiero tanto como a ti, ni un poco más, ni un poco menos. Tú aún no llegas. Ayer cumpliste 30 semanas y los doctores se empeñan en querer sacarte de mamá, les alerta que no logres crecer lo suficiente. Piensan que algo anda mal, otros dicen que todo está bien y que debemos esperar al momento en el que llegues, para unos es eminente tu llegada, para otros vas a nacer en dos semanas y así las variables, la mayoría de la gente dice que estas en manos de Dios, pero yo no estoy de acuerdo, quizá porque nunca he creído en él. Mi vida es un desastre. No sé cuantas novias he tenido o de la mayoría no quiero hablar. Nunca tuve otros hijos y te confieso que durante muchos fui un egoísta que pensaba que unas 240 páginas y unos 175 gramos eran la medida y el peso ideal para un hijo, desde luego hablo de una historia impresa en algo llamado un libro. Títulos: todos aburridos y ni que decirte de las historias, por lo general mis historias nunca terminan, casi siempre son una idea prematura, algo que encuentra un final antes de tiempo y no se logra madurar una idea, una historia y la vida misma. He viajado por casi todo el mundo, tratando de escapar de mis demonios. Los que hemos vivido mucho nos da por explicar las cosas con el nombre de demonios y nos atormentan según parece. Yo he viajado pero pocas cosas han cambiado de mí.

Hay días en que mamá esta triste. Le dicen que tu bajo peso se debe a que ella no come mucho o que tal vez no toma suficiente agua y ella piensa comer mucho y tomar muchos líquidos para ayudarte, para que tú puedas crecer más y te tardes más en llegar, a los dos nos alegra cada que te mueves, cada que pateas, cada que das un giro. La verdad es que te estamos esperando desde el primer día y un poco antes, te pensamos, te deseamos, pero queremos que te quedes más tiempo adentro, el tiempo necesario para que estés más fuerte. Yo, a veces hago cosas tontas, por ejemplo me retire de la profesión que me llevo más de 20 años estudiar y no es que no tuviera importancia para mí, pero lo que yo deseaba era otro tipo de vida o mejor dicho aún lo que yo deseaba era vivir. Ahora te confieso que vivo y que estoy bien vivo, que sufro, que lloro y que en ocasiones pienso que no merezco la vida que llevo, porque no me ajusto a los deseos de una sociedad. Te iré contando como conocí a tu mamá y lo difícil que en ocasiones me resulto convencer a Emilio lo mucho que lo quiero, pero tenemos mucho tiempo, nuestra historia apenas comienza, no tengo idea si esta historia será larga, triste, divertida, aburrida, efímera e intensa, estoy seguro que yo intentaré que sea lo mejor de lo mejor y para eso todos los días te voy a dejar lo mejor de mí, pero me tienes que perdonar las horas en las que me ponga a escribir, pues esa es otra de las cosas que tanto amo.

Empiezo ahora, porque quizá no tenga tiempo de contarte todo lo que deseo, no importa las razones del tiempo, uno nunca puede disponer de él, sin que en ello vengan las consecuencias propias de las decisiones que vamos tomando. Se supone que trabajo. Ese trabajo es más bien un válvula de escape de todas las cosas que siempre he querido hacer, una situación ideal para no preocuparme de nada y dedicarme a ser un poeta que no escribe versos pero que sueña. Siempre sueño, pero con las cosas que el resto del mundo suele llamar malas y no me preocupa, porque en el fondo es en esos sueños donde descubro mi libertad.

Te llamas Pablo. No importa si aún no naces. O si te faltan diez o nueve semanas para que lo hagas, o dos tres semanas como los médicos creen, nada de eso importa. Pienso en tu nombre y en las mil variantes, pero Pablo me gusta desde el principio, desde que mamá lo propuso y creí que era el mejor de todos los nombres. Desde luego que yo pienso en variar muchas cosas de tu historia, pero es mi necesidad, mi necedad y una forma recurrente que tengo para huir.

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