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Posts Tagged ‘enfrentamiento en matamoros’

Esta no es una ciudad de genios, ni poetas o escritores, esta es una ciudad de delincuentes, de gente armada que entran a cualquier lugar con sus armas y se sienten héroes, aunque yo no tengo idea de que se sienten orgullosos. Esta es la ciudad que hemos escogido para que puedas nacer, para que crezcas, para que sueñes, para que seas lo que tú quieras. No es la mejor ciudad sin duda.

Fuimos con el Dr. Ambriz, es él quien en los últimos días te ha estado checando, la buena noticia es que fue descartada la tetralogía de Fallot, lo que quiere decir que no existe problema alguno con tu corazón. Sabes me pase tantas noches tratando de explicar qué demonios nos había pasado y como resolveríamos ese problema de tu corazón, pero ahora nos han dicho que no existe, que era composición de imágenes, que al menos es eso estas bien, digo al menos porque existe otro problema, uno que causa menos alarma pero que fue el que ha disparado todos estos viajes a Monterrey. Los médicos le llaman restricción del crecimiento, el tuyo parece ser de leve a moderado, le ponen nombre así que el tuyo es de grado cero a grado uno. Que de cosas. Lo cierto es que no tendrás muchos problemas para nacer, aunque nos recomiendan que lo hagas en la semana 37 de gestación al parecer es lo ideal.

A veces creo que esta es una ciudad horrible y pienso en otras posibilidades para que puedas crecer, pero el país esta convertido en un nido de violencia y no solo el país, el mundo atraviesa por etapas duras, abunda el desempleo, la apatía, la vida en corto. El país no tiene esquinas, no hay para donde irse, no hay tal lugar que sea mejor, solo nos quedan esperanzas, en qué o en quien, la verdad es que no lo sé, pero es todo lo que nos queda. Por otro lado no podemos abandonar esta ciudad por miedo, tal vez el miedo nos haría huir a todos y entonces esta ciudad ya no será más una ciudad.

Mi bálsamo en estos días es tu llegada, aunque a veces todo me rebasa.

Cada día es más difícil, leer o escribir, tú no tienes la culpa. He vivido todo tipo de estrés; de no haber estado calvo hace unos meses, a estas alturas ya lo estaría. Hace unos días leía un cuento de Carver en donde se narra la muerte de Chejov, sus últimos minutos. Aún no lo sabes, pero yo amo escribir, quizá es una de las cosas que más amo. En esa narración, el médico que lo asiste en sus últimos instantes, manada a pedir una botella del mejor champange que tuvieran en el hotel donde se hospedaba el escritor y su esposa y beben los tres un último trago como despedida, sin que nadie dijera salud, pues no había motivo para brindar. Si algo tengo claro es que para el día en nazcas yo me he de beber una botella entera del mejor champange que encuentre en la ciudad, no sé si lo merezco, y no es un pretexto el brindar por tu llegada, sabes, lo voy hacer porque creo que en ese momento todos mis demonios me van hacer pedazos y necesito distraerlos, como también voy a necesitar liberar todo el estrés que en estos días me está consumiendo. He subido de peso, no sé cuánto, pero ya se me nota y es algo que me preocupa a mi edad y creo que a ninguna edad es recomendable subir de peso. La bebida va a curar toda esa nostalgia indeseable por la que seguramente voy atravesar ese día. Si por alguna razón no puedo beber ese día, prometo que lo hare antes de que termine el año y después de hacerlo me acostare a dormir, eso es lo que deseo.

Como sea la muerte no va a dejarte en paz. Nunca. No hasta que te gane la partida, es algo que tienes que saber.

Esta es la historia que tal vez tú no quieras oír mi querido Pablo. Hace años las cosas eran de otra manera, los locos se tiraban de los puentes, algunos cuentan que no eran locos sino enamorados, hace años tomaban todo tipo de drogas para cortar con sus vidas, se daban un tiro en la cabeza o se prendían fuego. Ahora los males modernos demandan otras formas de quitarse la vida, aunque no varía en mucho. Ahora se cuelgan pero dejan testimonios en las redes sociales, esa es la vida, una gran telaraña que nos tiene atrapado, redes sociales, sitios donde escribir el día a día de nuestras vidas, la gente escribe cosas bobas y sin sentido como por ejemplo: «comiendo con mis amigos», «en el baño», «rumbo a una fiesta», «en casa y solo» y una larga e interminable lista. La gente publica fotos y videos del instante mismo en que abandonan sus vidas. Esto es un caos. El mundo en el que vivimos esta convertido en un caos (yo diría que en gran medida es una mierda).

Cada semana necesitamos ir al médico, checar que todos tus flujos estén en orden, no podemos pasarlo por alto, hacerlo puede resultar trágico, eso es lo que entiendo, cada semana o dos tenemos que hacer un viaje de 300 kilómetros más o menos y cruzar por caminos minados, agachar la vista porque un delincuente o un narco o uno que anda drogado y con arma en la cintura nos queda viendo y nos reta y no podemos devolver la ofensa porque hacerlo significa abandonar la vida y porque a ellos, a esos delincuentes lo único que les importa es morir y andan todos los días buscando quien les hace el favor y que sus familias crean que son héroes, esos héroes modernos que nadie desea pero que ellos están convencidos que hacen falta. Así que nos levantamos temprano y salimos de casa, tres o cuatro horas en la carretera, todo tipo de carretera, todo tipo de retenes, toda la adrenalina al máximo y al final del día un largo suspiro por lo que nos espera al otro día, ese día en el que seguramente nos van a decir que todo está bien y que tenemos que seguir esperando, y ser pacientes. Larga espera de unos cuantos días. Los días más largos de mi vida.

En ocasiones tengo deseos de llorar y me aguanto, tal vez no tenga necesidad pero lo hago. En algún momento me preguntaron si iba a llorar el día en que estuvieras fuera del útero de mamá. Yo dije que no tenía motivo para hacerlo, aunque desde luego sería un llanto de felicidad. Hoy después de tantas cosas, no tengo idea de lo que va a suceder, es casi seguro que llore, es casi seguro que mil cosas se van a cruzar por mi mente ese día y no voy a tener manera de ahogar el llanto. Mi querido Pablo, a veces pienso en toda mi vida y creo que no merecer tanta felicidad.

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Por un segundo pensé que la muerte te sigue. Viajamos el domingo 3 de noviembre muy temprano con destino a Monterrey, te están checando en esa ciudad, hasta ese día no tenemos un diagnostico. ¡Sí!, tienes algunos problemas que se asocian directamente con tu crecimiento, a muchos les intriga tu tamaño y la cantidad de líquido. Existe la posibilidad de que tu crecimiento se deba a una falla, lo más probable es la tetralogía de Fallot y lo tuyo, lo que nos dejaste ver hace unas días fue un cabalgamiento de la aorta, aunque no tienes un diagnostico definitivo, desde luego que nos pusimos un poco triste, pero yo suelo hacerme el duro y creo que es necesario, pienso en las terapias que serán necesarias una vez que nazcas, las posibles operaciones, y todo lo que te haga tener una vida de lo más normal posible, esa es mi necesidad portarme lo más fuerte posible, pero no es nada simple.

Al principio te hable de la muerte. Todos estamos vinculados con ella y aunque esto te vas a cansar de oírlo, es lo único que tenemos seguro y nos tenemos que acostar con ella. Pues bien, en nuestro país, vivimos en México, en una de sus fronteras, se celebra cada año el día de muertos, hoy es un día de esos.

Salimos de viaje y a unos cuantos kilómetros nos encontramos con coches que bloqueaban la carretera, nos llamo la atención, pero no le dimos mucha importancia, pero conforme avanzamos unos metros, vimos más y más vehículos obstruyendo el paso y con impactos de bala y sangre, vimos lo que se podría juzgar como un río de sangre en el pavimento. Esta ciudad es así: violenta y sangrienta, existen conflictos entre grupos de delincuentes que tratan de tener el control de las rutas de la droga que entra a los Estados Unidos, parece ser que es un negocio muy rentable y constantemente estos grupos armados se pelean por tener el control de estas zonas. Cuando pasamos por esa carretera, estoy casi seguro que la sangre aún estaba caliente y los cañones de esas armas aún humeaban, por suerte y digo por suerte porque créeme que no se que habría hecho, seguramente morirme del miedo, solo vimos lo que eran los restos de una batalla entre esas bandas de delincuentes. Mi querido Pablo, me apena, me entristece tener que ofrecerte este mundo de violencia, me entristece no poder darte algo mejor, se que tendrás que crecer con estas cosas, con estas historias, se que tendrás que formar tu carácter al ritmo de la violencia generalizada y lo cierto es que yo no veo un solo punto de inflexión por donde las cosas pudieran ser mejor. Algunas veces te tengo que confesar, me pongo a llorar, supongo que soy un egoísta, que no he pensado en ti y solo he buscado mi supuesta felicidad con tu llegada y no sé cómo demonios te voy a explicar todo esto que nos pasa a diario, no sé cómo te voy a explicar si un día una bala corta con mi vida o la vida de tu hermano a la de tu madre o tus amigos, no sé cómo le voy a explicar si en el peor de los escenarios una bala corta con tu vida, sabes eso me entristece. Estoy sentado y lo pienso tantas veces como me es posible, pero no logro tener una conclusión que valga la pena.

Ya fuera de la ciudad nos llegaron noticias de que la ciudad donde vivimos, era un polvorín. En otros tiempos habría corrido para estar en medio de un tiroteo y poder hacer una narración, exacta de lo que sucede cuando el olor de la pólvora se confunde con el de la carne quemada y cuando los cuerpos pierden su movilidad y su calor, pero ahora a unos cientos de kilómetros no tenía idea de lo que en verdad estaba experimentando, deseaba quedarme a lado de tus tíos, en ese espacio tan ajeno de la realidad de esta violencia que vivimos a diario, quería huir y decirle a mis amigos que sentía mucha tristeza pero que era necesario dejar la ciudad donde a diario hacemos lo más parecido a una vida y que es el vivir. No experimentaba miedo, lo que tenía dentro de mí era una rabia insoportable y deseos de huir, no importa a donde ni como, ni cuando, ni siquiera me importaba si las cosas se pondrían peor. Sentí tristeza de enfrentarme a la realidad sí, como si la realidad fuera una gran pared y esa fuera la única opción que tú y yo tenemos. La muerte te comenzó a seguir desde el primer instante en que tuviste vida, lo va hacer todo el tiempo, nada la va a detener, no te va a dejar descansar y tú tendrás que engañarla. Sabes hace unos días fue tu primera oportunidad. En el país tenemos una bonita tradición, la gente busca a todas luces convivir con sus muertos, le hacen altares, le ofrecen bebidas y comida a sus muertos para recordarles que siempre están en sus corazones y luego al vivir a unos cuantos pasos de la frontera con los gringos, pues nos hemos adherido a sus tradiciones y la gente se disfraza para poder convivir con sus muertos, pues al ocultar sus rostros, podemos mezclarnos con esos muertos porque nadie les tiene miedo, porque todos son iguales y porque ellos andan entre nosotros, todo en realidad es bonito, aunque quizá un día escucharas que debemos recuperar nuestras tradiciones porque en ellas esta nuestra verdadera identidad y el ser mexicanos es eso, una realidad manchada o matizada en la cultura y las tradiciones. El caso es que tu hermano pinto el rostro de mamá para que la muerte no se detuviera al verla y quisiera llevarte.

Supongo que no va a dejar de seguirte y tendrás que luchar todo el tiempo para engañarla, pero no te preocupes aún por eso.

Hemos vivido unos días complicados, algunas mañanas nos levantamos con mucha tristeza, otras simplemente nos levantamos y pensamos que la vida una vez que se tiene, estamos obligados a correr riesgos. No me pregunto porque te han pasado las cosas y si es que en realidad te han pasado, no soy de los que lloran sin consuelo y hacen reclamo a todos los cielos para resolver sus problemas. Yo veo las cosas desde otro ángulo, espero tu llegada y pienso que si tenemos que hacer algunas cosas para que estés mejor, las voy a intentar todas, que no me voy, ni nos vamos a dar por vencido, porque en realidad nos importas. Pienso en lo pequeño que aún estés, en lo indefenso que te encuentras, pienso en tantas cosas y lo único que puedo hacer esperarte, porque mientras no estés con nosotros, en nuestros brazos, todo es un mundo de incertidumbre, pienso en las cosas que podemos hacer juntos y lo único que descubro de mí es a un pobre viejo tratando de seguir una pelota y de darte algún consejo que valga la pena seguir. Sabes, me alegra que la muerte aún no te alcance, que una bala no nos detenga y sobre todo que sigas vivo, con diagnostico o no de esa tetralogía que no me deja dormir.

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