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Posts Tagged ‘detienen al Chapo’

Había pensado en la flaca todo el día, en su puta cabellera roja, en lo lejano de su cuerpo y en las cosas que ella no se atrevió hacer. Era de lo más normal y yo la quería para testigo de mi vida. Es casi seguro que ella me ha olvidado como si yo fuera un puto maniquí o aún peor, como si yo nunca hubiera existido y no es que el maniquí goce de existencia alguna, al menos no de la existencia que todos conocemos, pero el maniquí esta todos los días en el mismo lugar, sin moverse siquiera un centímetro por voluntad propia. Ella la pinche flaca como le digo ahora cada vez que la recuerdo, me parece más coqueta, más inteligente, menos promiscua de lo que en realidad era, y era en ese tiempo muerte, mi muerte. Yo solo quería que ella hiciera algo diferente, que no se anduviera probando condones por donde quiera, que no se desvistiera a la primera y que encontrara en mí todo el amor que ella anhelaba, eso si es que ella anhelaba algo. Ella no hizo nada de eso, nada de lo que yo quería. Y por qué ahora escribo acerca de ella, escribo porque no he bebido en todo el día y el estar sobrio me lleva a ella.

Me la imagino llegando a mitad de la noche a su casa, tal vez se baja de un taxi, no, mejor de un taxi no, baja de la moto de un tipo que se encontró en medio de la nada, se levanta el vestido rojo y le hace señas al tipo de que siente calor allá abajo; antes de entrar a su departamento prende un cigarrillo, no importa que se muera de cáncer, de sida o de papiloma, todo es mortal con o sin abuso. Se desnudan, se meten al baño y mientras le muerde la oreja, le dice al tipo hasta ahora desconocido: espero que traigas condón, sino traes, no puedes entrar al paraíso, esa es la condición; mientras en la televisión dan la noticia de que han capturado al capo que por sobrenombre lleva el del Chapo, pero eso a nadie le importa, las cosas siguen igual de violentas en las calles. Imaginarla así es terrible para mí. La televisión sigue encendida, el tipo desconocido busca entre sus cosas y nada, nuca ha comprado un condón y solo se está haciendo pendejo, para ver si ella se la perdona y le dice que por esta vez puede ser así, sin protección , sin nada, él piensa: para lo que me va a durar esta pinche vida. Ella sale del baño y le dice que ya no tiene ganas de nada pero que si él quiere se puede quedar a dormir, quien quita y más tarde se le antoja. Él se jala los cabellos y antes de acostarse se toma esa cerveza solitaria que ella había olvidado o guardaba para esa gran ocasión.

Tengo ganas de mandarle un mensaje: te sigo esperando. Enviarlo es perder el tiempo, toda esperanza es como creer en Dios y así los sueños están rotos. Así que me levanto de mi sillón, me rasco la cabeza, me llevo las manos a mi abultado abdomen, necesito cervezas; hoy no, quizá no escriba nada que valga la pena o no vuelva a escribir nunca más eso no importa. La verdad es que no le envío el mensaje porque le perdí la pista. Pensé en poner un anuncio en el periódico. Hombre de 42 años, te sigue esperando, quiero que seas testigo de mi vida y luego pienso que quizá sea más efectivo poner un anuncio en esas redes sociales, pero no existe rastro alguno de ella en esas malditas redes y entonces no se qué hacer. Para que me reconozca pienso en poner mi nombre, pero el que antes tenía o quizá le diga algo que solo ella pueda comprender, como un mensaje en clave, algo así como: Las noches blancas, sin ti no son nada. Yo no tengo un puto centavo y lo que es peor, tampoco tengo un buen trabajo, apenas gano para ir sobreviviendo y me gustan las cosas caras.

Mi imaginación de su encuentro con el tipo desconocido se fue al traste y todo porque ha sonado el teléfono.

No pude soportar que ella fuera amante del lugar más solitario del mundo, que según un escritor no es otra cosa que una orgia, no recuerdo el nombre del escritor, solo sé que era grande y le gustaba emborracharse o nunca estaba sobrio. Creo que era un buen poeta.

En la calle ya no se siente el frío. Por todos lados se habla del falso Chapo que fue capturado por el gobierno, a mí no me importa quién es capturado, sino las historias de toda esa gente que ha muerto por ser débil o por no tener un buen refugio, no siempre débil es sinónimo de pobreza, a veces solo se trata de un estado emocional. Salgo del trabajo, he tenido un turno muy aburrido, es muy temprano pero la gente no deja de parlotear, supongo que en el interior de las casas las televisiones están encendidas o tal vez la gente vea en las redes sociales con sus teléfonos móviles, la gente trabaja ahora por esa necesidad inventada: tener un buen teléfono móvil o una tableta y pasar largas horas perdiéndose de lo mejor de esta vida sin que lo mejor sea algo en especifico. La casa no está muy lejos. Llego, me baño y me meto entre las sabanas y sueño que tengo un hijo, una recién nacido pero que ya se ríe cada vez que le hablo, el bebe esta vestido de rojo y me hace sentir muy bien. Despierto y me siento feliz y decido que no volveré a pensar nunca más en la  flaca. Me vuelvo acostar, estoy casi seguro que voy a soñar con ese bebe y me siento el hombre más afortunado, no me importa que el pinche Chapo vaya a dormir hoy en el penal, como tampoco me importa si es o no es o si el gobierno quiere agarrarnos de pendejos, él no sabe que eso ya no va a suceder nunca más y si lo cree el pendejo es él.

Puta flaca donde estas, espero que no te olvides de usar condones, no te vayas a morir antes de vernos otra vez. Eso es lo que voy a publicar en el periódico o en las redes sociales.

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