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Posts Tagged ‘Descubriendo esta frontera’

Me invitaron a trabajar como guardia en una casa de seguridad. Eso fue lo que me dijeron. Cada trabajo tiene sus trampas y yo no sabía los secretos que guardaban las casas de seguridad. Todo era una cosa nueva y con ellos venían los demonios del recuerdo y también esa necesidad de estar solo. Resulto que la casa de seguridad era el refugio de un par de policías federales que mantenían en ese lugar a sus víctimas, las cuales habían sido secuestradas. Me entere gracias a las noticias. Tenias que estar listo para todo, un asesinato, una violación, todo era posible. Por primera vez sentí alegría por no abandonar mi trabajo, pues ahora estaría detenido y acusado de no sé cuantos crímenes y me aguardaría una vida de perro. Nadie te contaba sus secretos y trabajar a ciegas no era algo que me interesara, no en esta época. Seguí con mi trabajo de siempre, y soportando a La célula indiferente, en ocasiones hacia un rondín a la una de la mañana y dormía hasta la cinco para hacer un recorrido más. Esas son las horas más ricas para follar y supongo que de seguir así mi chica terminaría por irse con otro. Pero el trabajo era necesario.

Un día me encontré con uno de los tipos que me habían ofrecido el trabajo de guardia en la casa de seguridad y me preguntó si me había enterado de lo que había ocurrido y agrego que él no tenía nada que ver en ese asunto.

Me rasque la cabeza y pensé en salir de la ciudad, estaba hasta la madre de toda esa mierda.

Tenía más de nueve meses en el mismo turno y juro que estaba por reventar, no me apetecía seguir con la misma rutina y con los mismos desvelos, la cabeza me dolía hasta el punto de sentir que me iba a reventar y luego estaba ese asunto de los policías secuestradores que me tenía pendiente de todo lo que sucedía a mi alrededor, a veces pienso que me había convertido en un ser dependiente de las malas noticias, me estaba cansando que en las redes sociales o los noticieros o con los vecinos las noticias siempre fueran las mismas, me estaba cansando tanto de lo mismo y la verdad es que a unos cuantos no les importaba nada de lo que sucedía y se regodeaban con el sufrimiento de los demás, en realidad había gente mala que disfrutaba de ese sufrimiento.

Pensé, parece que matar o dañar a los otros es lo mejor.

Un día se presentó La célula indiferente a mitad de la noche al trabajo y no me encontraban por ningún lugar, cuando intentaron llamarme al teléfono móvil, descubrieron que lo había dejado en la pequeña oficina y eso lo irrito muchísimo, me levanto una nueva acta administrativa, la cual me negué a recibir, no era posible que por cagar te quisieran imponer un castigo. Pensé que al salir del trabajo le propondría a la primera chica que me encontrará irnos a un motel, pero no quería ver el titular de algún periódico de eso que aún sobreviven: GUARDIA DE SEGURIDAD SORPRENDIDO AL SALIR DE UN MOTEL DE PASO CON JOVEN AMANTE, AL INTENTAR DARSE A LA FUGA CHOCA SU AUTO QUE VIAJABA A MÁS DE 250 Km/h.

Esa noche por primera vez en mi vida bebí en el trabajo, La célula se podía ir mucho a la mierda.

Descubrí que todo mundo guarda un secreto, que en esta ciudad ya nadie se dedica a vender basura que viene del otro lado, que el mejor negocio, el más rentable es el de secuestrar. Descubrí que si quieres salir adelante te tienes que emplear del lado malo de la justicia, que los malos tiempos no existen que solo es un pretexto para no hacer las cosas. Con todas estas historias me quedo claro que si voy al baño debo llevar el teléfono móvil y que hoy en día es imposible estar desconectado de la agresión del mundo y que las cosas que parecen no tener sentido son noticia y que cada vez estoy más viejo y que La célula indiferente sale a correr todas las mañas y es apenas un año mayor que yo y que para ser escritor se necesita mucho más que un trabajo de noche

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